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LLENGUA |
Partido
de la Ciudadanía |
Carta
abierta a Eberhard Grosske
13.06.08
Señor
Eberhard Grosske:
Como persona comprometida con la defensa de principios
éticos de la izquierda, el de solidaridad y el
de igualdad, me dirijo a Ud, Sr. Grosske, coordinador
de Esquerra Unida en Baleares y regidor del Ayuntamiento
de Palma. Lo hago en respuesta a sus recientes declaraciones
en las que acusa a Air Berlin de tratar a Mallorca “como
una colonia gobernada por reyezuelos menospreciables y
de ridiculizar nuestra lengua y la política lingüística”.
Señor Grosske, ¿Se ha leído Ud. el
editorial completo objeto de la polémica? O simplemente,
¿se ha dejado Ud. llevar por lo que le han contado
sus socios independentistas ? Ese artículo no menciona
para nada “reyezuelos menospreciables de Baleares”,
eso lo dice Ud, no sé si desde el subconsciente.
A lo sumo en el editorial vierte su autor una opinión
acerca de la paradoja que entraña que, mientras
en Europa se está produciendo un movimiento político
centrípedo, cuyo afán es la búsqueda
de lo que une, frente a lo que separa; en España,
en cambio, se está produciendo lo contrario. Una
opinión, por cierto, cada vez más generalizada
y que, por razones obvias, no gusta a la clase política
que toca poder, de la cual forma Ud. parte.
En cuanto a lo de “ridiculizar nuestra lengua y
la política lingüística”, el
autor se limita a decir que le gusta más cómo
suena la lengua española (que también es
nuestra, Sr. Grosske) en “Playa de Palma”,
que en la forma catalana. Es cuestión de gustos,
qué le vamos a hacer. Y como gustos hay colores.
Yo, por ejemplo, encuentro más melódica
la lengua italiana que la española, y por ello
no estoy ridiculizando el idioma de Cervantes. Pero en
lo de la política lingüística discrepo
abiertamente con la interpretación que Ud. hace
del texto. Porque el artículo en cuestión
no ridiculiza la política lingüística,
simplemente es la realidad descrita por un alemán.
Supongo que Ud, a tenor del origen de su nombre y apellido,
estará al corriente de que en Alemania no entienden
las cosas como aquí. Porque allí, pese a
su realidad plurilingüe, conciben la lengua como
un elemento de comunicación, no para hacer nacionalismos.
Lo que ocurre es que nuestros políticos baleares
hacen claramente el ridículo con su política
lingüística. Es más, el mero concepto
“política lingüística”
es orwelliano, kafkiano. No lo dice el Sr. Hunold, lo
digo yo. Y si sólo fuera hacer el ridículo
no sería tan grave, porque reír es saludable.
Lo terrible, por antisocial, Sr. Grosske es que esta política
lingüística está haciendo estragos
en los sectores más desfavorecidos de esta sociedad.
Me han comentado algunos maestros de escuela lo mal que
lo pasan cuando explican matemáticas, en catalán,
a un auditorio de niños latinoamericanos. Los niños
no entienden qué les explican y, automáticamente,
“desconectan”, se distraen. “Yo querría
explicárselo en castellano, para que aprendan matemáticas,
pero no me atrevo, pues el centro escolar no me lo permite”
. “Es frustrante y me desmotiva”, me dicen.
Luego, a continuación, me piden discreción
absoluta, por temor a represalias de sus “normalizados”
compañeros y superiores. Por un lado, pedagogos
frustrados, atemorizados, y por el otro, comisarios lingüísticos
en el papel de pedagogos. Menudo panorama. Por si fuera
poco, hay alumnos que obtienen puntuaciones más
bajas en los exámenes por el mero hecho de responder
en español. Y no se atreven a denunciarlo. ¿Es
éste el panorama que a Ud. le gusta, Sr. Grosske?
¿Para esto salimos del franquismo? ¿Para
que estos niños inmigrantes y otros castellanoparlantes
se vean abocados en un futuro a ser los limpiabotas de
los nacionalistas acomodados del nivel C de catalán?
¿Es esto propio de una verdadera democracia en
la Unión Europea?
No en vano fue la derecha caciquil del entonces presidente
Cañellas quien introdujo la ley de normalización
lingüística, con el regocijo de esa minoría
radical que se dice antiespañola. Fue la derecha,
Señor Grosske, la que decretó la exclusión
del castellano en la Enseñanza.
Yo no le veo a Ud. su espíritu de izquierdas, porque
en lugar de apoyar al débil, con sus palabras respalda
Ud. al poder que ha consentido estos atropellos a la libertad,
este atentado siniestro contra la igualdad de oportunidades,
contra los pobres, en definitiva; porque los ricos eluden
el catalán en la Enseñanza. Hay quien, como
algunos políticos mallorquines de altos vuelos,
lleva a sus hijos a carísimos colegios privados
de Madrid. Otros, para eludir el catalán, los llevan
a colegios internacionales en Mallorca, eso sí,
con clases particulares en español, que con dinero
todo es posible.
¿Qué
le pasa a los partidos de izquierda españoles ?
¿Qué le ocurre a Izquierda Unida para haberse
convertido en la comparsa, en el mamporrero del micronacionalismo
excluyente, hasta haber alcanzado cotas de infamia inauditas,
como las actuaciones de sus miembros en el País
Vasco? Señor Grosske, ser de izquierdas y nacionalista
no sólo no es compatible, sino que es antagónico.
Porque el nacionalismo es, por antisocial, intrínsicamente
de derechas. En Alemania lo saben bien, porque cuando
allí se quiso conjugar el socialismo con el nacionalismo,
no podía ser de otra manera, surgió un monstruo
llamado nacionalsocialismo, que se cobró 40 millones
de vidas. Más reciente en la Historia tenemos al
líder del Partido Socialista Obrero de Serbia,
Slobodan Milosevich, a quien, por cierto, Sr. Grosske,
su formación le apoyó en 1999 con motivo
de la guerra de Kosovo, por oposición a la OTAN
¿se acuerda?
Señor
Grosske, yo me dirijo a Ud. no sólo en mi calidad
de coordinador balear del partido Ciudadanos-Partido de
la Ciudadanía, sino también desde mi condición
de modesto ciudadano de Palma, trabajador que, al contrario
que muchos políticos de izquierdas, vive en una
humilde vivienda de 30 m2, con una hipoteca a 30 años.¿Cómo
es posible que, con los graves problemas sociales que
tienen tantos ciudadanos de Palma y de las Islas, despilfarremos
nuestro dinero en cohetes de colores y en vallas publicitarias
para decirle a la gente lo que tiene que hablar?
Yo
le insto a Ud. y a todos los afiliados de Izquierda Unida
y del PSIB-PSOE, a que, si de verdad tienen inquietudes
sociales, lo demuestren abandonando sus formaciones políticas
contaminadas por el nacionalismo catalanista y que son
auténticas máquinas de poder para colocar
a los suyos. Formaciones que cometen un fraude al electorado,
pues sin declararse nacionalistas, lo son: sus acciones
y omisiones lo demuestran, lo cual es un engaño
a ese electorado de izquierdas no nacionalista que ingenuamente
les entrega a Uds. el voto.
Les
invito, si anteponen sus inquietudes sociales a la poltrona
del poder, a ingresar en Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía,
que nació en un movimiento cívico de centro-izquierda
para defender libertades amenazadas por el nacionalismo,
para la regeneración democrática y para
que, desde esa nueva situación, podamos avanzar
en políticas sociales.
Señor
Grosske, rectificar es de sabios. Sería un gesto
que le honraría como persona. No dude que, gracias
a ello, pasaría a la Historia de los hombres justos
de las Islas Baleares.
Cordialmente,
José
Antonio Braojos Gómez,
Coordinador Agrupación balear de Ciudadanos-Partido
de la Ciudadanía
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