El
meteorito que arrasó Sodoma y Gomorra
02.04.08
El texto de una tabilla del año 700 a.C. indica que
un asteroide pudo ser la causa de la destrucción de
las ciudades narrada en el Libro del Génesis de la
Biblia
Es asunto recurrente de la ciencia hurgar en la trastienda
de los mitos fundacionales de la religión, casi siempre
preñados de una base histórica o geográfica.
Esta vez le ha tocado a Sodoma y Gomorra, símbolos
del pecado y la perversión destruidos según
el Génesis por Yahvé con una tempestad de fuego
y azufre.
Científicos
de la Universidad de Bristol dicen ahora que, anduviera o
no Dios de por medio, lo de Sodoma y Gomorra fue cosa de un
meteorito y sitúan la fecha del impacto con insólita
precisión en el 29 de junio del año 3123 antes
de Cristo. En realidad, se trata de una deducción en
cadena que parte de una tablilla de arcilla que se exhibe
en una de las salas del Museo Británico.
El objeto, rescatado en el siglo XIX de las ruinas del palacio
de Nínive por el arqueólogo victoriano Henry
Layard, está fechado en el año 700 antes de
Cristo. Tiene forma de escudo e incluye un texto escrito en
caracteres cuneiformes. Hasta ahora nadie lo había
podido descifrar.
En realidad, hubo un excéntrico historiador azerí
que presumió hace unos años de haberlo hecho
y proclamó que era la prueba de un encuentro extraterrestre.
Esta vez, parece que la cosa va en serio y que los científicos
han descifrado el enigma de la tablilla, que no es sino la
reproducción asiria del texto de un astrónomo
sumerio escrito del cuarto milenio antes de Cristo.
Los responsables del hallazgo son Alan Bond, director de una
compañía espacial, y Mark Hempsell, profesor
de aeronáutica de la Universidad de Bristol. «Los
trabajos anteriores en torno a este asunto», decía
ayer Hempsell, «no han arrojado ningún resultado.
Esto es un gran avance y las piezas que hemos encontrado encajan
tan bien que creo que tenemos la prueba definitiva».
Como mínimo, el nuevo análisis indica que un
asteroide impactó contra la tierra en esa lejana fecha,
aunque no necesariamente demuestra la destrucción o
la existencia de Sodoma y Gomorra. En todo caso, lo que deja
fuera de toda duda es la proliferación de leyendas
apocalípticas en esa época en todas las culturas
de la cuenca mediterránea. Al menos 20 historias diferentes,
según Hempsell, que podrían nacer del impacto
del meteorito.
Una columna
de fuego
Un
impacto que los investigadores sitúan en los Alpes
austriacos, muy lejos de la cuenca mesopotámica y
que podría explicar otro misterio que ha traído
de cabeza a geólogos de todo el mundo: el gigantesco
desplazamiento de tierras junto a la localidad alpina de
Koefels.
Los investigadores –que han utilizado un potente programa
informático para descifrar el aspecto del cielo en
el día del cataclismo– aseguran que el meteorito
generó una columna de fuego que cayó sobre
el Mediterráneo y rebotó en algún lugar
del Sinaí o de Oriente Próximo, lo que explicaría
la recurrencia del mito apocalíptico en las culturas
del Creciente Fértil.
Las conclusiones del estudio se han publicado en un libro
–"A Summerian Observation of the Koefels Impact
Event"– que acaba de salir a la venta en el Reino
Unido tratando de explotar el gancho comercial que es inherente
al mito.
La Biblia hace un prolijo recuento de los días que
precedieron a la destrucción de las ciudades de Sodoma
y Gomorra y del insólito regateo que mantiene Abraham
con Yahvé para que éste no las destruya en
atención a los justos que viven en ellas. Sodoma
y Gomorra son, además, escenario de la mítica
conversión en estatua de sal de la esposa de Lot,
sobrino de Abraham, que osó mirar atrás mientras
escapaba. Pero de todos estos detalles la ciencia no dice
ni dirá nada.
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