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Palma
descubre a los etruscos
04.06.08
El enigma de los etruscos se desvela en las 168
piezas que componen la muestra. En CaixaForum hasta el 31
de Agosto / Palma
Joyas de orfebrería de gran refinamiento, vasos de
bronce, ajuares, tumbas y hasta un templo de Roma han recalado
en Palma para desentrañar el misterio de una civilización
con más de mil años de historia, la etrusca,
un pueblo de comerciantes en el que la paridad entre hombre
y mujer era un hecho.
El enigma de los etruscos se desvela en cada una de las
168 piezas únicas que componen la muestra "Príncipes
etruscos. Entre Oriente y Occidente" que, desde este
miércoles y hasta el próximo 31 de agosto,
estará abierta al público en la sede de CaixaForum
Palma, después de su paso por Barcelona, donde recibió
más de 150.000 visitas.
La exposición, que nace con rigor científico
y didáctico, cuenta con piezas que pertenecen a museos
como el Louvre, el de Toscana, el Gregoriano Etrusco de
Ciudad del Vaticano o el Museo Arqueológico Nacional
de Florencia y que nunca antes habían salido de Italia.
El recorrido, basado en un sencillo discurso histórico,
se centra en el período de mayor esplendor de los
etruscos, desde el siglo IX hasta el III antes de Cristo,
cuando finalmente fueron absorbidos por su vecina imperial,
Roma.
La muestra ofrece al visitante hacer una inmersión
en la faceta artística y en el valor arqueológico
de las piezas que la componen y adentrarse en aquella sociedad,
en sus mitos, en sus costumbres cotidianas y en su cultura.
Para ello, la exposición se divide en dos grandes
bloques que coinciden con los dos períodos históricos
más significativos de la civilización etrusca:
la etapa más aristocrática, la era de los
príncipes; y la más democrática, con
el nacimiento y el desarrollo de las ciudades estado al
amparo de una sociedad de comerciantes.
Asentados en la italia central, entre Roma y Florencia,
delimitados por los ríos Tíber y Arno, llegaron
en la época de mayor auge de sus príncipes
a ocupar grandes áreas del valle del Po, hasta el
Adriático y parte de la Campania costera.
Incluso Roma estuvo sometida al pueblo etrusco bajo la dinastía
de los Tarquinios y, de esa influencia sobre Roma, la muestra
comienza con un templo, un elemento fundamental de su cultura,
equiparable en importancia a los palacios de los príncipes.
Patrimonio
real
La comisaria
de la exposición Anna Mura Sommella, que ha presentado
la muestra en Palma, ha asegurado que como muestra del esplendor
de estos príncipes etruscos la exposición
recoge varias obras de orfebrería de gran refinamiento,
joyas que eran patrimonio de aquellas familias aristocráticas.
Asimismo, se pueden ver ajuares y también objetos
de la vida cotidiana, tanto de la esfera pública,
como de la privada, con piezas de casas particulares.
Tras el esplendor principesco y debido al auge del comercio
y la minería -principales pilares de su economía-
surgió una clase media muy potente que favoreció
el reparto de la riqueza entre los etruscos y permitió
el nacimiento de las llamadas ciudades estado.
Los palacios se cambian por los templos, decorados con estatuas
y elementos de terracota, y los objetos recopilados para
la exposición muestran su gran actividad comercial
y sus escasas escrituras, de un alfabeto sencillo y comprensible.
Religiosidad
y mitología
La muestra
termina con una tumba, símbolo de la vida y la muerte
para los etruscos, "uno de los pueblos más religiosos
del mundo", según la comisaria de la muestra,
pues dedicaban mucho tiempo a interpretar los designios
de los dioses ya que "vivían de acuerdo con
su voluntad".
Estas tumbas han sido una fuente única para avanzar
en el conocimiento de esta civilización, pues la
mayor parte de los objetos encontrados de este pueblo de
la antigua península itálica han sido hallados
en estos lugares, pues era costumbre poner en ellas las
piezas más importantes de la vida del muerto.
Mura Sommella ha reconocido que gracias a los numerosos
descubrimientos de los arqueólogos de los últimos
años y trabajos como la exposición que estos
días se podrá ver en Palma, el halo de misterio
que enmarcaba a esta civilización vecina de Roma
se ha esfumado y la riqueza de su cultura "está
al alcance de todos"
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