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Carles
Marín novela la Guerra Civil desde el punto de vista
de un falangista
Concha García Campoy presentó
ayer en el Parlament ´L´ àngel del no-res´
del periodista y miembro de la Academia de la Televisión
01.06.09
- Pese a codearse con gente tan conocida como Concha
García Campoy o Manuel Campo Vidal, Carles Marín,
oriundo de Felanitx, es un periodista sin ínfulas.
Que haberlos, haylos. No va de literato y dice que es "un
periodista que escribe". Tras seis años de trabajo,
el editor Lleonard Muntaner le acaba de publicar L´àngel
del no-res, una historia en cartas que arranca en Mallorca
el 28 de julio de 1936, en los primeros días de la
Guerra Civil.
La novela se centra en las vivencia de Salvador, el protagonista
de la novela epistolar, un simpatizante de la Falange que
es llamado a filas y debe decidir si se enrola o no en el
ejército para luchar en la contienda. El otro protagonista
de la obra es su mujer, que es republicana y roja. La tensión
está servida, entonces. Marín señala
que la historia y el punto de vista desde el que la narra
"es original porque en catalán casi no hay textos
escritos desde el bando nacional". Marín descree
de proclamas que condenan directamente a una parte y a la
otra casi la canonizan.
El género epistolar le ha permitido a Marín
desarrollar más íntimamente a su personaje,
pues éste se sirve de cartas para explicarle a su mujer
lo que no se atreve a decirle, tanto sentimentalmente como
ideológicamente, directamente a la cara.
La historia está basada en hechos reales. Marín
encontró en una casa particular de Mallorca las misivas
de una familia que son de una naturaleza similar a las que
conforman la novela, que cesa el 4 de septiembre de 1936,
que fue cuando Mallorca quedó definitivamente en bando
nacional. La novela tiene toques existencialistas y la parte
histórica Marín la ha trabajado junto al historiador
Josep Massot i Muntaner.
El epílogo está formado por un glosario de 96
palabras, frases hechas y locuciones sobre el catalán
de Mallorca de la época. "Por ejemplo, cuando
alguien estaba muy delgado se decía que no tenía
cara para santiguarse", ejemplifica. Marín ha
aplicado en toda esta labor de lexicografía su faceta
de filólogo.
Hábilmente, además de la clara faceta histórica
de la novela, Marín ha conjugado el tema amoroso que
mueve el mundo. "Es una historia de querer llena de contradicciones,
miedos, penas y pasión, que son los ingredientes de
la vida". Avisa, de todos modos, que el final dejará
al lector bastante dolido. No hay que olvidar que Marín
está en la junta directiva de la Academia de la Televisión
y que da clases de periodismo audiovisual en la Universidad
Juan Carlos III de Madrid. Por ello, no debe extrañar
al lector esa sensación de novela televisiva o cinematográfica,
sobre todo en su estructura, con esos clímax típicos
del guión audiovisual.
Marín no escribe para las élites culturales.
"La mía es una novela popular, un libro que quiero
que llegue a cuanta más gente mejor". El periodista
cree que el uso de la primera persona le ayudará a
conectar más con el sentimiento del lector. |
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