'Vivo
en Europa, pero duermo en África'
25.04.08
'Nunca dije que no seguiré, pero un cuarto año
sin ganar sería el fin de mi ciclo'
'El
otro día choqué con una señora y su
primera reacción fue coger el bolso'
Baila,
pega y habla, sin parar, cual torrente que a menudo desborda
su interior impío, como un Muhammad Ali fuera de
su tiempo, siempre en busca de asideros para no desclasarse,
casado con una mujer de su raza, orgulloso de ser negro.
La mirada de Samuel Eto’o es como un mapamundi de
África, ese continente descrito por Ryszard Kapuscinski
como un océano donde el tiempo que conocemos extravía
sus manillas.
Pero
el futbolista, sin embargo, no es ajeno a las tempestades
que desencadenan la presión y la competitividad,
conceptos ambos muy europeos. "Correr como un negro
para vivir como un blanco", gritó que era su
propósito cuando fichó por el Barça.
Lo ha conseguido, pero sin dejar de "dormir en África",
de sentirse libre para conformar un cóctel explosivo
de músculo y piel de ébano, y una ambición
muy blanca. Cuando juega y cuando habla.
La
intención era que la conversación buscara,
desde el principio, el interior de un jugador cuyas irreverencias
opacan una enorme sensibilidad. Pero con Eto’o siempre
hay una última arista que limar. Mientras la tropa
herida velaba armas para el combate de Manchester, unas
declaraciones del camerunés sonaron a deserción
en este Camp Nou que de todo desconfía, como un amante
ingrato que olvida demasiado deprisa.
Con
calma, el jugador lo explica: "El Barça no me
ha fichado para tomar el sol, aunque Cataluña es
muy bonita, sino para meter goles y ganar títulos.
Soy un jugador que siempre quiere ganar. Hemos tenido un
bache, pero con dos años ya está bien. Si
nos damos un tercero, ¿qué pasará el
cuarto? Si eso ocurriera, tanto el club como yo deberíamos
pensar que a lo mejor nuestro ciclo habría pasado
y entonces el Barça mirar por él, y yo por
mí. Nunca dije que el año que viene no estaré
aquí, porque creo en este proyecto. Lo único
que hice fue responder a la pregunta de un niño muy
inteligente, al que no podía engañar".
¿Qué le ha pasado a este Barcelona
que lo tenía todo, estrellas, juego, equipo...?
¡Buffff!
Con una plantilla que da miedo... De verdad, no he encontrado
una sola explicación. A veces no basta con tener
buenos jugadores. Ronaldinho, Messi o yo mismo podemos decidir,
pero en un momento determinado nos empezó a faltar
algo...
¿Alma?
Sonríe
y, antes de proseguir, responde a su mujer al teléfono.
Cuelga en un segundo y aparta los dos móviles de
la mesa. Empieza la conversación. "En el vestuario
siempre hubo compromiso, pero a veces las dinámicas
te absorben. Ahora veo que la gente saca pañuelos
y grita Laporta dimisión ¿Acaso la culpa la
tiene sólo el presidente? Laporta no juega. Tendrá
una parte, como yo tengo la mía, y eso es lo que
cada uno hemos de analizar. Pero no ahora, porque, a 48
horas de un duelo importantísimo, hay que aparcar
las razones de la crisis y meterse en el partido. Podemos
jugar una final de Champions, que no es poco para este club",
sentencia.
A pesar
de la primavera en la que vive el Manchester, líder
de la Premier, Eto’o asegura que "nada es imposible
para el Barça" si vuelve a sus principios: "posesión
y movilidad". Cristiano Ronaldo frente a Messi, Rooney
ante él mismo..., el camerunés observa un
duelo parejo y vuelve a la teoría de las dinámicas
para establecer las diferencias entre los dos equipos: "A
ellos, al contrario que a nosotros, ahora todo les sale".
En París, hace dos años, a ustedes
no les salió casi nada y ganaron la Champions gracias
a un gol suyo.
Lo dice
usted, porque si lo hago yo me muelen a palos...
Es que es usted muy rebelde...
No,
es que siempre digo lo que creo, aunque he aprendido a callarme.
Cuando me he equivocado, he pedido disculpas de inmediato,
con Ballesteros, con Motta, en lo que dije del Madrid en
la celebración de la Liga... Siempre. Creo que tengo
derecho a equivocarme. ¿Cuántas veces lo hace
la gente que no está siempre delante de una cámara?
El problema es que en este mundo nuestro de millonarios
no te permiten pensar como un pobre. Tienes que estar siempre
a la altura de tu realidad porque todo se magnifica para
vender mejor. Sois los periodistas los que nos poneis en
nuestro sitio. Sin vosotros, no ganaríamos tanto
dinero.
Interesante
variante la que toma Eto’o, distendido ya sobre los
sofás de la sala Wembley, de nombre premonitorio,
en las tripas del Camp Nou. Antes de continuar, es necesario
volver a Europa, al precedente de París. "En
la final con el Arsenal no fuimos mejores. Recuerdo que
en el descanso estaban todos abatidos y yo les dije que
recordaran lo que había hecho el Liverpool con el
Milan un año antes. ¿Por qué no podíamos
remontar nosotros? Había que creer, porque el fútbol
nunca es como empieza, sino como acaba. En esa final, fueron
tres futbolistas salidos del banquillo, Iniesta, Larsson
y Belletti, los que cambiaron la dinámica, además
de Víctor (Valdés)", explica, sin citarse
a sí mismo, autor del empate en el minuto 76.
Ahora, sin embargo, todos miran a Messi.
Messi,
Messi, Messi... Yo también creo que es uno de esos
futbolistas que marcarán la historia, como Maradona,
Romario o Raúl, porque son capaces de cosas únicas.
Pero yo le digo: ‘Nene, ven, no te cargues con toda
la presión. Deja que se reparta entre todos, porque
sabemos que contigo somos más fuertes’. Quiero
que mi nene se divierta todo lo que pueda, se libere ante
el Manchester.
Donde
el argentino experimenta la velocidad y el desborde, Eto’o
realiza el cálculo, como un bisonte en estampida
frente a un felino agazapado. "Somos diferentes. Yo
estoy siempre concentrado porque vivo del error de la defensa.
Cuando el balón me llega, ya he visualizado donde
están todos, compañeros y defensas. Fíjate
en mis movimientos, busco siempre la colocación,
porque sé que no tendré muchas ocasiones y
he de aprovechar cada detalle. Cuando la defensa rival sale,
trazo una diagonal de una banda a otra, porque soy más
peligroso cuando el rival tiene la pelota, a la espera del
corte. Si el defensa pasa del centro del campo, me voy a
su posición. A Giovani y a Bojan siempre les digo
que no se obsesionen con el gol, que busquen la posición
a la que te vuelve el balón, el dos-uno. Es sencillo,
pero perfecto", explica con mucha didáctica.
Pero hace muchas cosas más, como presionar
a la defensa rival. Pocos se emplean como usted y Raúl
en esa labor a la que tanto debía el Barcelona de
las dos Ligas.
Es que
eso, por mucho que se entrene, se tiene o no se tiene. Si
presionas arriba, creas ocasiones, liberas de trabajo a
tu defensa y, muy importante, haces el campo largo a tus
rivales. El problema es que cuando hay dudas, vas retrocediendo
y retrocediendo...
¿Como Ronaldinho?
Se detiene,
respira y contesta: "Ronaldinho está lesionado».
Tan oficial resulta la respuesta, tan impropia de Eto’o,
que él mismo repara y añade de forma ecléctica:
"A veces es doloroso lo que Dios te da, pero has de
entender que es bueno. Si lo soportas, te hará más
fuerte".
Al sugerir
al delantero que el Madrid fue más fuerte que el
Barcelona la temporada pasada, creyó más en
sí mismo, contesta sin demasiado interés:
"Al final ganaron, la verdad es que no se cómo,
pero ganaron". El sueño blanco del adolescente
que llegó de Camerún se realizó en
azul y grana: "Si ahora estoy feliz en Barcelona es
también gracias al trabajo que ellos hicieron conmigo".
"Recuerdo –prosigue– que vivía en
el mismo edificio que Del Bosque, que me vigilaba y me reñía,
con razón. Salí del club con él como
entrenador, pero fue el menos culpable. A aquel presidente
(Florentino Pérez) le dije que debía mirar
por mi futuro, porque hubo muchas promesas y la realidad
era otra de la que se decía públicamente.
No aguanté más".
Usted ha hecho causa de su raza. ¿Tantas
veces se ha sentido discriminado por ser negro?
Muchas.
El campo de fútbol es un reflejo de lo que pasa en
la calle. Lo que ocurre es que en el fútbol la gente
es libre. Un día va a pasar algo peor que los insultos,
porque este juego provoca emociones violentas. Yo mismo
me doy cuenta por mí cuando estoy en la grada. Si
se dicen cosas de la gente de color, ¿por qué
no se va a llegar más lejos? ¿Van a esperar
a que llegue ese día para tomar decisiones?
A Eto’o
le han pasado también cosas fuera del campo, como
que no se fíen de sus tarjetas de crédito.
Explica la última: "El otro día estaba
en el Paseo de Gracia. Había ido a tomar un helado
con unos amigos y, al salir, choqué con una señora.
Su primera reacción fue coger su bolso con fuerza.
Pero al verme, de golpe, dijo: ‘Pero si es Eto’o’.
Son reacciones de gente que en muchos casos no es racista,
instintivas, que están en su cabeza por algo".
Después
de un gesto de resignación, concluye: "Cuando
se ha tenido la suerte de viajar, de conocer idiomas –el
futbolista habla cuatro–, te das cuenta de que a todos
nos preocupa lo mismo, tenemos la misma sangre y, blancos
o negros, un día señalado en el que nos vamos
a morir. ¿Para qué odiarse?".
¿Qué podemos aprender los europeos
de los africanos?
Muchas
cosas. Aquí todo va demasiado deprisa, acelerado.
Son mundos totalmente distintos. En África puedes
descubrir la alegría sin saber si vas a comer esa
noche. Aquí, a veces, ni comiendo.
Niega
el futbolista que su impaciencia sea producto del contagio.
Al contrario: "Yo digo que vivo en Europa pero duermo
en África, porque soy dueño de mi tiempo,
hago siempre lo que quiero. A veces, la gente se sorprende
de verme por Las Ramblas, paseando, porque no es habitual
en los futbolistas".
Eto’o
ha ayudado a compatriotas en Barcelona y posee una fundación
que trabaja en su país, pero no le gusta hablar de
ello. Cree, sin embargo, que su mejor obra es el fútbol
que regala a su continente, porque permite soñar
en un lugar sin porvenir. Por eso le rebela la posición
que tomaron los grandes clubes europeos con respecto a la
Copa de África, al menospreciarla sólo por
proteger sus activos, los futbolistas africanos, sin decoro
por lo que representaba. Fue una especie de arranque colonizador.
"¿Por
qué no se cambia la Eurocopa para jugar en diciembre?
¿Por qué hemos de hacerlo nosotros?",
se pregunta, retador, el camerunés. "La gente
–continúa– habla desde un profundo desconocimiento,
porque en África, en junio, julio y agosto, es cuando
llueve sin parar. No podríamos jugar en esas condiciones,
habría menos televisiones, sería el final
para nosotros, pero como el poder está aquí,
quieren decidir".
Más
sosegado, añade: "Sé que nos debemos
a nuestros clubes, y entiendo que se quejen por perder a
sus futbolistas, pero por qué no se quejan también
de que la Eurocopa impedirá a los europeos hacer
una pretemporada correcta, de que su preparación
para el año próximo no será la adecuada".
El futbolista
sigue y sigue, ininterrumpidamente, sin mirar el reloj ni
atender a los móviles, algo extraño en su
género, pero la página se acaba. Lástima.
Lo único que no ha hecho durante la charla es quitarse
el gorro, porque esconde una sorpresa. Al salir a la grada
para posar ante el fotógrafo, se agacha a por unos
céntimos en el suelo, de forma compulsiva, y los
echa al bolsillo. El millonario Eto’o no ha perdido
el instinto de su origen. Ni tampoco la fe: "Esto trae
suerte". La va a necesitar. |