Las
raíces paganas de las Fiestas de Pascua
01.04.08
Para la mayoría de la gente, la Pascua es sólo
un fin de semana feriado de principios de primavera.
Teólogo eminente, Othmar Keel explica por qué
a la gente le cuesta comprender esta festividad y recuerda
que las grandes religiones han retomado del paganismo más
elementos de los que admiten.
Profesor
emérito en estudios del Antiguo Testamento en la Universidad
de Friburgo, Othmar Keel es autor de más de 40 obras
y de una enciclopedia histórica de la Jerusalén
Bíblica, publicada el año pasado.
Sus
investigaciones lo condujeron a estudiar los lazos culturales
e históricos entre las religiones monoteístas
- Judaísmo, Cristianismo e Islam - y las religiones
politeístas que las precedieron.
¿Qué significa Pascua para usted, personalmente?
Como
todas las fiestas importantes, la Pascua es una superposición
de varias 'capas'.
En
principio, es una fiesta de la primavera, lo que abarca
más o menos a todo el mundo. El invierno se va, las
flores vuelven y se hace agradable pasear fuera. Luego,
tiene usted la capa judía, que celebra la salida
de Egipto, luego la capa cristiana, que alude a la vida
después de la muerte.
Para
mí, depende un poco de mi humor. A veces, la primera
capa es la más importante, y a veces, son las otras.
Generalmente voy a Misa, luego, por la tarde, doy un largo
paseo por los bosques. Cultivo ambas tradiciones: la cristiana,
que incluye a la judía, y la que se podría
nombrar la pagana. Pienso que los dos son importantes y
para mí, es una tradición relativamente coherente.
La gente generalmente asocia Pascua con los huevos y los
conejos de chocolate. ¿Acaso estamos volviendo a
una sociedad pagana?
Ya somos
paganos. El filósofo judío Baruch Spinoza
lo expresó perfectamente: 'Deus sive natura', 'Dios'
es otra palabra para 'naturaleza'. Pienso que en nuestros
días, el horizonte último al que se refieren
muchas personas es la naturaleza.
Y
hasta para los cristianos creyentes, se vuelve cada vez
más importante, incluso si no lo advierten. La literatura
piadosa está llena de arcoiris, bosques, ríos
y otras referencias a la naturaleza. Para mí, esto
forma parte de las tradiciones judeocristiana, e incluso
musulmana: estas religiones sacan sus raíces de los
politeísmos que las precedieron.
El
huevo es asociado con la Fiesta de Pascua desde la Edad
Media, época en la que se era muy estricto con el
ayuno, y en la que, al final de la Cuaresma, la Iglesia
bendecía todo tipo de alimentos, entre los que estaban
los huevos. En Egipto, el huevo fue un símbolo de
comienzo desde tiempos inmemoriales, y por supuesto, Cristo
salió de la tumba como los pollitos salen del cascarón.
Ese símbolo se relaciona pues con las diferentes
capas de la Pascua: la pagana y la judeocristiana.
Pascua
es la fiesta más importante del calendario cristiano.
Sin embargo, fuera de la Iglesia, muy poca gente parece
saber lo que significa...
El
caso es que contrariamente a la Navidad, la Pascua es una
fiesta compleja. En Navidad, usted tiene el nacimiento de
un niño. Es una experiencia que le dice algo a la
mayoría de la gente. ¿Pero quién vivió
una Resurrección?
Creo
que la razón está allí. Es difícil
de creer porque no es una cosa normal.
¿Pero, no es justamente esa esperanza de una vida
después de la muerte - representada por Jesús
– a la que la gente querría asirse?
Sí.
Pero no tenemos ninguna garantía. Esto tiene sentido
sólo si usted tiene una relación muy íntima
con la creencia y con Dios. Él no le abandonará
a la muerte sin dejarle esperanza.
En
principio, creer en la Resurrección es creer que
Dios nos aceptará. Pienso que la esperanza de ser
aceptado es fundamental y que el hecho ser aceptado es una
condición de la felicidad. Y ser aceptado por Dios
es la aceptación última.
¿Diría que descuidamos nuestras tradiciones
cristianas porque tenemos miedo de ofender a las minorías
y a otras religiones?
No. Pienso
más bien que ya no tenemos fe. Muchas personas casi
no dedican nada a su cristiandad. ¿A qué dedican
su tiempo y su dinero? Viajar, conocer el mundo, construir
una bella casa... todo tipo de cosas terrestres.
En
la Edad Media se construían iglesias y monasterios,
para asegurarse la vida eterna. ¿Pero hoy, quién
invierte en una iglesia o en una capilla, o simplemente
da un poco de dinero a un sacerdote para decir una Misa?
El Islam progresa en Europa occidental tradicionalmente
cristiana. ¿Hasta dónde debe ir la tolerancia
religiosa?
Algunas
personas dicen "¿no tenemos el derecho a construir
iglesias en Riad, por qué se autorizarían
los alminares en Suiza?". ¿Acaso queremos ser
como los saudíes? ¿Tan intolerantes?
Normalmente,
a un creador le gustan sus criaturas. Entonces, si usted
detesta a algunas de ellas, usted no está del lado
de su Dios. No podemos prescribir a los otros qué
y cómo deben creer. Los musulmanes pueden construir
alminares y sus mujeres pueden cubrir sus cabellos o no
hacerlo, mientras esto no lastime a los demás, eso
no me molesta.
En 50
años de estudios teológicos, usted ha estudiado
muchos aspectos, el más reciente, la dimensión
femenina de Dios. ¿En qué se concentra en
este momento?
Hablo
siempre de lo que llamo el ecumenismo vertical, en particular,
la relación estrecha entras las religiones paganas
y las religiones monoteístas. Mirando de cerca, encontramos
que numerosas creencias del paganismo han sobrevivido en
los monoteísmos. Hay que estar concientes de eso,
porque en nuestra sociedad, mucha gente cree en la naturaleza.
Y creo que siempre es importante insistir en lo que tenemos
en común.
En el Cristianismo y el Judaísmo aprendimos a hacerlo
y usted tiene ahora un ecumenismo judeocristiano que no
existía antes del Holocausto.
El gran
problema de las religiones monoteístas es manejar
sus relaciones con los paganos o los naturalistas o cualquiera
que sea el nombre que usted les dé. Desde un punto
de vista teológico, este asunto es el que más
me preocupa.
OTHMAR KEEL
Nació
el 6 de diciembre de 1937 en Einsiedeln.
Estudió
Teología, Historia de la Religión, Egiptología
y Arte Antiguo Oriental en Zúrich, Friburgo, Roma,
Jerusalén y Chicago.
De
1967 a 2002 dictó cátedra en estudios del
Antiguo Testamento en la Facultad de Teología de
la Universidad de Friburgo de la que es profesor emérito.
En
2005 obtuvo el Premio Benoist Prize, considerado el equivalente
suizo del Premio Nobel, por su trabajo encaminado a lograr
un mejor entendimiento del contexto histórico y cultural
del Antiguo Testamento.
Está
casado, tiene dos hijos y vive en Friburgo.
|