El
largo adiós de Cannavaro
El
italiano se despidió del Bernabéu tras el doloroso
1-3 ante el Mallorca
26.05.09
- Saludaba
con la mano izquierda y con la otra se sujetaba el corazón
y ese escudo al que ha servido durante las tres últimas
temporadas. Un Bernabéu medio vacío rendía
su último tributo a Fabio Cannavaro sólo unos
segundos después de que el Real Madrid cerrase su temporada
ante su afición con otra penosa derrota ante el Mallorca.
Juande ya le había premiado con el cambio para que
recibiera el calor del público, pero el italiano decidió
alargar por su cuenta el homenaje en un momento poco apropiado
para el agasajo.
"Ha
sido emocionante, me ha costado mucho no llorar en el campo.
Otra vez tengo que decir que 'Grazie Mille' a todos los
madridistas", aseguró ya ante la prensa este
napolitano de 35 años, toda una estrella en Italia
desde que en 2006 levantara la Copa del Mundo. En Chamartín,
sin embargo, nunca fue un ídolo con mayúsculas,
ni por trayectoria ni por personalidad. Él mismo
ha admitido en más de una ocasión que durante
su primer año le perdonaron muchos errores. Y después,
Pepe le arrebató el mando en el centro de la defensa.
En cambio,
sí que se le ha reconocido siempre su profesionalidad
en una época huérfana de figurones, donde
el compromiso por el escudo se gestó en torno a personalidades
como la suya. "Me quedo con aquel lema de 'juntos podemos',
con el que ganamos una Liga muy bonita", recordó
en referencia a ese último partido ante el Mallorca
con Fabio Capello en el banquillo, tan diferente a lo sucedido
casi exactamente tres años después.
Esta
vez se marchó en el minuto 55, justo antes de que
se mascara la penúltima tragedia del año,
la que llevó la furia y la sorna al Bernabéu.
Dejó su sitio en la defensa a Javi García
y ya en la zona técnica aceptó los aplausos
con una reverencia de mayordomo. "Este escudo es distinto.
He tenido la suerte de jugar en clubes muy importantes,
pero estoy seguro de que el Real Madrid es especial",
dijo el mismo jugador que siempre quiso dedicar al Nápoles
sus últimos días en el fútbol.
El regreso a la Juventus
Sin
embargo, de momento ha preferido volver a la Juventus, a
la que dejó en 2006 justo después del descenso
por los partidos amañados. En Madrid se cansó
de esperar una oferta de renovación que no llegaba
nunca y sólo un día después del humillante
2-6 ante el Barcelona se marchó a Perugia a pasar
el reconocimiento médico. "No me voy feliz porque
no es fácil dejar el Real Madrid, pero vuelvo a Italia
tranquilo", remató.
Debió
de parecerle muy duro dejar el estadio. Así que justo
después del pitido final, Fabio volvió a la
hierba y se hizo el dueño de la situación.
Primero regaló una camiseta a un hincha radical del
Fondo Sur y luego, siempre a paso ligero y con la mano en
el corazón, pasó revista a toda la grada.
Nada parecía importar el 1-3 y el suplicio ante el
Mallorca. "La pena es que no hemos ganado el partido
y la gente se ha enfadado", confesó el italiano,
que también recibió el apoyo de sus compañeros
(Casillas, Ramos, Robben...) desde la hierba.
En la
tribuna hubo quienes aplaudieron con convicción y
otros que, tras un curso horrendo, ya no veían más
cosa que rascar. Pero menos da una piedra. Si no que se
lo pregunten a Roberto Carlos o Fernando Hierro, los dos
últimos mitos madridistas que se quedaron sin el
reconocimiento popular. El brasileño, enfrentado
con Ramón Calderón y Pedja Mijatovic, sólo
pudo festejar con el resto de la plantilla el mencionado
título liguero de 2007. Y el central abandonó
el club por la puerta de atrás después de
Florentino Pérez se negara a renovarle en 2003. |