Medusas,
de plaga a delicatessen
El
temido animal marino se convierte en alimento
11.02.09
- Helados
con un ligero sabor marino, chips, harinas, sales, incluso
aguardiente, la odiada medusa, ese hermoso y gelatinoso animal
que se ha convertido en una plaga cada vez más frecuente
en el Mediterráneo podría comenzar a verse con
otros ojos. Actualmente, la empresa mallorquina Mem Si Surt
(MSS) colabora con Centro Balear de Biología Aplicada
(CBBA) en la adaptación de las medusas como producto
apto para la nutrición. Así que si a usted le
presentan una carta que incluye en su menú Nieve de
Cotyloryza tuberculata, sepa que le están ofreciendo
un helado elaborado con una de las medusas más comunes
de nuestras aguas, conocida popularmente como huevo frito.
La
idea de elaborar recetas con estos animales, aunque novedosa
en España, goza de una cierta tradición en
la cocina oriental, en especial la japonesa, que realiza
ensaladas, sopas y, últimamente, galletas y harinas
que tienen como ingrediente básico la medusa. Si
usted nunca ha catado este producto marino, tan extraño
en nuestra dieta occidental, y está preguntándose
a qué alimento conocido puede asemejarse, la respuesta,
según los expertos, es el percebe, con un regusto
peculiar a mar, no excesivamente fuerte y agradable. Nono
Martínez, investigador en gastronomía y asesor
de empresas hosteleras, comenta que el proyecto de emplear
medusas en la alimentación surgió a finales
de 2007, a raíz de un congreso gastronómico
y a partir de ahí decidieron comenzar a trabajar
con productos marinos no tradicionales en nuestra dieta
o que representaran un problema medioambiental.
Junto
con la empresa Centre Balear de Biologia Aplicada (CBBA)
crearon un proyecto conjunto que presentaron a una convocatoria
de I+D y obtuvieron una subvención de la Dirección
General de Investigación y Desarrollo Tecnológico
e Innovación del Govern para dedicarse a la transformación
de este producto como materia prima. De la parte gastronómica
se encarga la empresa MSS y de la parte técnica (recogida
y almacenamiento), medioambiental y de seguridad alimentaria
la empresa CBBA. El laboratorio está instalado en
el Parc Bit desde junio de 2008.
Su trabajo
con las medusas consiste en procesarlas para transformarlas
en materia prima para profesionales de la gastronomía
y para el consumidor de a pie. Hasta el momento han obtenido
una esencia de medusa para helados y sorbetes, chips tipo
patatas fritas que prevén comercializar empaquetados
y están ensayando con harinas para galletas, cremas
con diferentes sabores (curry, albahaca o hinojo) para acompañar
pastas o arroces, y un destilado de licor de medusa.
Francisco
Mir, director de CBBA, explica que para la elaboración
de todo este tipo de productos están empleando la
Cotylorhiza tuberculata, que aunque no es la especie más
problemática en nuestras costas, es la que mejor
puede aprovecharse por su bajo porcentaje de agua, aproximadamente
del 75%, frente al 95% de otras especies del Mediterráneo.
Además, apunta Mir, está variedad presenta
otras muchas ventajas, como la consistencia de su carne,
que se adapta bastante bien a los tratamientos y procesos
culinarios, su aroma marino sin llegar a ser salado, y que
se trata de una variedad muy poco tóxica. La otra
especie con la que han realizado algún ensayo es
la Pelagia noctyluca, que presenta muchos más problemas
de manipulación, ya que se trata de una variedad
bastante tóxica y con un alto contenido en agua,
alrededor del 95%, por lo que hay que trabajar con ejemplares
muy grandes. Además, aunque durante algunos años
han existido plagas de esta especie, este verano pasado
su número disminuyó.
Detrás
de este proyecto hay todo un trabajo de investigación
que está llevando a cabo la empresa CBBA a través
de sus distintos departamentos. La idea es que, a finales
de este año 2009, puedan disponer de una línea
de productos que se puedan comercializar. De la parte medioambiental
se ocupa Miguel Pozo, biólogo marino; y de la de
seguridad alimentaria, Antoni Sastre, que está estudiando
el perfil nutricional de los productos elaborados, su conservación
y que éstos cumplan con la reglamentación
sanitaria pertinente para salir al mercado. En cuanto a
su comercialización se trata de todo un reto, sobre
todo en lo que se refiere al consumidor nacional, pero los
hábitos de alimentación están cambiando;
hace una década, por ejemplo, las algas eran un producto
exótico y actualmente, se venden en los supermercados.
Con
respecto a su procesamiento se siguen diferentes métodos
dependiendo del producto final que se quiera obtener. De
cualquier forma, el primer paso es desactivar su parte tóxica,
ya que este grupo de animales presenta unas células
que contienen una cápsula tóxica. Como son
termolábiles, con la aplicación de un baño
de agua dulce y vinagre se provoca un cambio en la presión
osmótica que libera la sustancia urticante. Posteriormente,
se les despoja de los tentáculos y el aparato digestivo
y se limpian con agua tibia. Los siguientes pasos dependen
del producto que se quiera elaborar; pueden someterse a
procesos de liofilización, deshidratación,
aplicación de gelificantes o espesantes, incluso
cocinarlas en salmuera o fritura. |