Voluntarios inquenses han estado trabajando dos semanas con
los nómadas de Marruecos
El pasado mes de marzo partieron varios vehículos
4X4 de Inca. Iban cargados hasta los topes de material humanitario,
básicamente alimentos y ropa, con destino al sur de
Marruecos. Francisco Benítez, líder de la expedición,
se encargó junto a Joan Vandrell y Sito Melis de conseguir
media tonelada de alimentos con que asistir a los nómadas
del desierto.
Benítez explica que "la iniciativa surge de pretender
que lo que damos llegue". Se trata de la segunda ocasión
en que se fleta una caravana de ayuda. El año pasado
estos inquenses se agregaron a una expedición malagueña.
Este año ha sido completamente mallorquina.
Se llevaron 100 kilos de galletas donadas por Quely; 200 litros
de cacao y zumos donados por Hiper Centro; 100 pares de zapatos
de Camper; 50 de Lottusse; azúcar y latas de conserva
de Can Coric; y material docente de Sa Nostra y la Caixa,
así como 30 balones de fútbol donados por la
Fundación del Real Mallorca.
El Ayuntamiento y Viatjes Inca consiguieron los pasajes y
recambios. Centro se encargó del mantenimiento de los
vehículos, pero muchas otras empresas han colaborado.
La expedición fue de Inca a Merzouga (en la frontera
con Argelia) y allí empezó su tarea de distribuir
material dividiéndose en varias rutas.
Benítez explica: "Son nómadas muy pobres,
no suelen ir calzados por lo que los zapatos son un regalo
que agradecen increiblemente". El líder de la
expedición dice que "lo que les llevamos es poco
comparado con lo que necesitan. La atención sanitaria
no existe por lo que tuvimos que hacer de enfermeros en muchas
ocasiones. Lo que más nos llenó de gozo fue
repartir balones a los niños. Para ellos un balón
de cuero era un tesoro magnífico".