 |
|
|
|
|

Los
flirteos de Brown, el príncipe Carlos y el duque de
Edimburgo con Carla Bruni
01.04.08
La prensa bromea con una protesta imaginaria de 'Sarko' a
la reina por el tonteo
Como si fueran los capitanes de sus selecciones nacionales,
Gordon Brown y Nicolas Sarkozy han salido esta mañana
por el túnel de vestuarios del Emirates Stadium.
En el centro, como si en lugar de entrenador fuera árbitro
o casamentero, estaba el entrenador galo del Arsenal, Arséne
Wenger, encarnación de la pretendida "entente
de amistad" que el presidente galo expuso el miércoles
en su discurso ante el Parlamento británico.
La elección de Wenger y del Arsenal es de todo menos
casual. El técnico vive y trabaja en Londres desde
hace años y los "gunners" son sin duda el
equipo más francés de la Premier League. Por
eso el Emirates ha sido elegido esta mañana como escenario
del ceremonial entre los dos países.ç
La ocasión ha servido además para que ambos
mandatarios dieran a su vituperada imagen un barniz solidario
anunciando 20 millones de euros -10 de las arcas francesas
y 10 de las británicas- para poner en pie educación
para millones de niños africanos. La declaración
la hizo Brown y Sarkozy, todavía inseguro con su inglés,
se limitó a musitar un leve: "I agree with Gordon"
[estoy de acuerdo con Gordon].
En cualquier caso, nada que ver con el boato del miércoles,
coronado por la cena de gala en el Castillo de Windsor, en
la que Carla Bruni -con vestido negro y gaseado- atrajo miradas
y comentarios entre los invitados.
Si ayer fue el día del protocolo, hoy es el día
de la política, en una cumbre bilateral que incluye
en la agenda asuntos muy importantes. El Reino Unido y Francia
han pactado un impulso a la energía nuclear que se
traducirá en la construcción de nuevas centrales
en tierras británicas. Han acordado también
consensuar y endurecer la política de inmigración
para luchar contra las mafias que trafican con seres humanos.
La rueda de prensa conjunta ha sido el enésimo escenario
de lucimiento de Sarkozy, esta vez despojado de la compañía
de su esposa, que se encontraba en un acto benéfico.
El presidente francés ha eclipsado completamente a
su colega británico picoteando en todos los asuntos
de la agenda internacional de Birmania a Darfur pasando por
Siria, el Tíbet o la crisis de los mercados.
Ha habido declaraciones llamativas. En relación con
la crisis de Lhasa, por ejemplo, Sarkozy ha reculado un poco
respecto a su postura del pasado lunes. Si entonces dijo que
no descartaba el boicot a los Juegos Olímpicos, hoy
ha sido mucho más prudente, ha abogado por el diálogo
entre Beijing y el Dalai Lama y ha recordado que cualquier
decisión tendrá que consultarla con sus colegas
de la UE, pues durante el verano él será el
presidente de turno de la Unión.
Por lo demás, quizá lo más importante
es el llamamiento de Sarkozy y Brown a las entidades financieras
para que revelen lo que esconden bajo la alfombra tras el
desastre de las hipotecas basura de EEUU. Ambos líderes
quieren fijar nuevos estándares de transparencia que
faciliten la solución en crisis como la que ha sacudido
los mercados en los últimos meses.
Pese a su ausencia esta mañana en el Emirates Stadium,
Carla Bruni ha estado presente de alguna manera en la conferencia
de prensa. Alguien le ha preguntado a Sarko por la calurosa
acogida que le ha dispensado la prensa británica y
el presidente galo ha respondido arrobado: "Estoy orgulloso
y feliz de lo que ha pasado en estos dos días. Se han
escrito muchos artículos que no deberían haberse
escrito pero al menos ahora la gente ha visto cómo
es ella realmente. No es sólo su aspecto físico.
Ella tiene sensibilidad, humanidad, inteligencia... y por
supuesto también elegancia". ¿Es o no es
Sarkozy un hombre enamorado?
En ese momento, Gordon Brown ha estado al quite y ha terciado
con una sonrisa de oreja a oreja: "Por supuesto, tu esposa,
Nicolas, está invitada a venir a Londres siempre que
quiera". Un comentario que ha desencadenado las risas
de los periodistas, todavía impactados por el indisimulado
flirteo de Gordon y Carla en Downing Street.
La agenda de Sarkozy se había iniciado por la mañana
en un lugar simbólico: la estatua del general De Gaulle
en la trasera del Mall. Allí, muy cerca de donde se
estableció el Gobierno en el exilio de la Resistencia,
el presidente galo ha dejado una corona de flores y ha partido
raudo para la primera cita del día, el encuentro con
el primer ministro Gordon Brown en Downing Street.
Ha dado mucho de sí el lenguaje gestual frente a la
puerta del número 10, con Brown aprovechando la cita
para flirtear indisimuladamente con Carla Bruni y Sarkozy
haciendo la vista gorda y entreteniendo a la esposa de su
colega.
Mientras tanto, sus esposas han salido para un almuerzo benéfico.
Una cita que se espera casi con más expectación
que la de sus esposos tanto Sarah Brown como Madame Sarkozy
pronunciarán sus primeras palabras como primeras damas
desde su llegada al cargo. En el caso de Sarah Brown la cosa
tiene delito porque lleva ya nueve meses en Downing Street.
En cuanto a Carla, la expectación es máxima
en un país hambriento de elegancia y glamour que la
ha recibido como a una princesa.
En un extraño ejercicio de unanimidad, los tabloides
han jaleado esta mañana a la primera dama gala y le
han dedicado todo tipo de elogios y piropos, haciendo sangre
sobre todo en la fealdad congénita de la Familia Real
británica y en el flirteo continuo con la modelo de
Carlos de Inglaterra y del Duque de Edimburgo. 'The Sun' se
permite incluso la licencia de imaginar una especie de cómic
en el que Sarko se queja a la Reina por el tonteo del Duque
con su esposa. La Soberana le responde a Sarko: "Si quieres
quejarte, puedes ponerte a la cola", rememorando la época
de picaflor de su señor esposo. |
|
|
|