Benedicto
XVI: 'Quien es culpable de pedofilia no puede ser sacerdote'
16.04.08
El Papa Benedicto XVI ya se encuentra en territorio
estadounidense. Pasadas las cuatro de la tarde, hora local,
bajó del avión de Alitalia que le trasladó,
siendo recibido en las escaleras de la aeronave por el presidente
George Bush, su esposa Laura, y su hija Jena. Es la primera
vez que el inquilino de la Casa Blanca tiene este detalle
con uno de sus invitados durante sus ya casi ocho años
de mandato presidencial. De hecho, no se recuerda en Washington
que ningún jefe de Estado de los que le ha visitado
la capital haya recibido este trato en toda la historia del
país.
Con la finalidad de congraciarse con unos fieles dolidos por
los escándalos que han afectado recientemente a la
iglesia de los EEUU, el Papa había declarado en una
breve rueda de prensa en el avión sentirse "profundamente
avergonzado" por los casos de abusos sexuales a menores
destapados a partir del 2002. Su Santidad reconoció
el "gran sufrimiento" que estos casos han causado
a la Iglesia, y también a él "personalmente".
Centenares de personas, muchos de ellos estudiantes, se congregaron
ante las vallas de la base militar Andrews de Maryland para
recibir al sumo pontífice. Benedicto XVI les dirigió
un saludo en varias ocasiones, provocando una reacción
de éxtasis entre los fieles. Acto seguido, tanto Bush
como el Papa entraron en los coches de la comitiva que les
acompañó a Washington.
Visita en un momento difícil
La visita del
Papa llega en un momento difícil para la Iglesia
católica de EEUU, después de que en los últimos
cinco años más de 5.000 personas hayan denunciado
haber sido víctimas de abusos sexuales por parte
de sacerdotes católicos cuando eran menores, muchos
de ellos huérfanos. Los litigios legales por esta
cuestión, y las correspondientes compensaciones,
han obligado a las diócesis del país a desembolsar
alrededor de 1.300 millones de euros, dejando a muchas de
ellas al borde de la bancarrota.
"Es un gran sufrimiento para la iglesia de
los EEUU, y para la Iglesia en general, y también
para mí, personalmente, que esto haya sucedido",
dijo el Santo Padre, en la intervención hasta la
fecha en la que ha abordado este tema de forma más
directa y extensa. "Mientras leo las historias de estas
víctimas es difícil para mí entender
cómo es posible que los sacerdotes haya cometido
una traición de esta forma... Estamos profundamente
avergonzados, y nos aseguraremos que esto no suceda en el
futuro", agregó.
Sobre
homosexualidad y pedofilia
Sin
pretender entrar a fondo en la cuestión de la homosexualidad,
Benedicto XVI sí quiso marcar una diferencia clara
entre ésta y la pedofilia: "No quiero hablar
en este momento de la homosexualidad, pero la pedofilia
es otra historia". "Quien es culpable de pedofilia
no puede ser sacerdote. Excluiremos a los pedófilos
de nuestro ministerio", remachó.
Sin embargo, esta no es la primera vez que el Sumo Pontífice
se enfrenta a la cuestión de los abusos sexuales
por parte de sacerdotes. Cuando aún era el cardenal
Joseph Ratzinger y dirigía la Congregación
de la Doctrina y la Fe del Vaticano, fue el responsable
de decidir el castigo a imponer a los curas que se hubieran
visto implicados en casos de abusos sexuales.
En una homilía que dio poco después de ser
elegido Papa, Ratzinger censuró la "suciedad"
que existía en el seno de la Iglesia, lo que muchos
interpretaron como una referencia velada a los sacerdotes
culpables de abusos sexuales. No obstante, más allá
de ordenar el cese del padre Marcial Maciel —fundador
de los Legionarios de Cristo— durante su pontificado,
no había abordado de forma pública este delicado
asunto.
Las víctimas han criticado duramente la posición
del Vaticano, pues consideran que la responsabilidad debería
haber recaído no sólo en los sacerdotes que
cometieron los actos, sino también en los obispos
que fueron incapaces de evitarlos, o cortarlos de raíz.
"Después de tres años de papado, Benedicto
ha hecho lo mismo que Juan Pablo II, hacer algunas referencias
vagas, comentarios breves sobre la crisis, y poca cosa más",
se ha quejado Peter Isley, miembro de la junta de la organización
que reúne a las víctimas, SNAP. No está
previsto en la agenda del Sumo Pontífice la reunión
con ninguna víctima.
Está previsto que Benedicto XVI desayune con Bush,
quien oficiará una cena en su honor, pues el Papa
hoy cumple 81 años. Después de tres días
de visita a Washington, se dirigirá a Nueva York
para ofrecer un discurso en la sede de la ONU.
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