El
Govern balear tiene un funcionario por cada agricultor profesional
Merçe Amer cuestionada de nuevo, presuntamente por
su "eficacia" en tiempos de crisis y su particular
visión de cómo afrontarla. Más funcionarios
que agricultores profesionales.
17.06.09
- Los agricultores y ganaderos de las Islas sufren
cada día más inspecciones y cada vez encuentran
más complicaciones para solicitar una subvención.
Siempre falta un papel o un sello, una factura o un documento
acreditativo. Las ganaderías de Campos han recibido
estos días la visita de hasta tres técnicos
para inspeccionar las instalaciones, una labor que antes desarrollaba
una sola persona. Lo mismo sucede en las explotaciones agrícolas.
La respuesta a tanta burocracia y papeleo es muy simple: no
hay trabajo para tantos funcionarios. Hay más que payeses
profesionales.
La Conselleria
de Agricultura cuenta ahora con 135 funcionarios. A esta
plantilla hay que sumar la de las tres empresas públicas
que dependen de la Conselleria que preside Mercè
Amer (PSOE). En primer lugar está Fogaiba, creada
durante la pasada legislatura del PP para gestionar el pago
de las ayudas europeas a los agricultores y ganaderos. La
empresa se ha convertido ahora, en época de recesión,
en una superadministración que cuenta con 158 trabajadores
fijos. Otra empresa es Servei de Millora Agrària
(Semilla SA) que tiene 72 empleados. Finalmente está
el reestructurado Instituto de Sanidad Animal (Ibabsa) con
57 empleados públicos. El pasado año esta
empresa ya fue noticia por haber disparado en un 15% los
sueldos, haber aumentado su plantilla pese al progresivo
cierre de vaquerías y haber renovado su sede.
Las
empresas públicas suman en total 287 empleados. Falta
añadir la veintena de trabajadores que la Conselleria
tiene alquilados a la empresa del Ministerio de Agricultura
Tragsa y la treintena de trabajadores eventuales de los
diferentes departamentos, personas que son contratadas para
trabajos concretos.
Temporeros
El personal de la Conselleria se aproxima pues a los 460
empleados y una vez eliminado el personal de la Dirección
General de Pesca la cifra queda en 440. En la otra cara
de la moneda está el sector agrario balear. El número
de personas inscritas en el Régimen Especial Agrario
es de 9.500. Sin embargo, el número de agricultores
y ganaderos profesionales es muy inferior. El catedrático
de Geografía Humana de la Universitat balear, Pere
A. Salvà, asegura que el número de profesionales
estrictos era aproximadamente de 450 hace dos años.
La cifra corresponde al número de agricultores y
ganaderos que genera el 90% de la producción agraria
de las Islas.
El resto,
hasta llegar a los 9.500 afiliados, son agricultores a tiempo
parcial, temporeros o personas que tienen un huerto o una
pequeña explotación para el autoconsumo. El
número de profesionales baja de año en año.
Dando por buena la cifra de 430 profesionales –excesiva
para algunas fuentes del sector– resulta que hay más
empleados públicos destinados al sector agrario que
payeses profesionales. Además, esta legislatura el
personal de la Conselleria, entre funcionarios, empleados
y altos cargos, ha crecido un 5% mientras que el número
de payeses profesionales ha descendido prácticamente
en la misma proporción.
Si contabilizamos
el número de trabajadores del campo inscritos en
la Seguridad Social, el descenso registrado el año
pasado fue del 6% respecto a 2007.
Los retrasos
Un comentario habitual estos días en el campo balear
es que la Conselleria genera más problemas que soluciones
y muchos cuestionan la necesidad de su existencia. Francesc
Mascaró es el presidente del sindicato ganadero Intersectorial-AIA.
Afirma que el principal problema que sufre el campo es que
las ayudas llegan tarde y mal. En estos momentos se están
pagando las subvenciones del Plan Proagro de 2008 cuando
antes se pagaban el mismo año. También se
han empezado a pagar ahora, con casi un año de retraso,
las subvenciones del Plan de Desarrollo Rural. Sobre la
necesidad de una Conselleria de Agricultura, Mascaró
no se pronuncia. Destaca sin embargo que este departamento
del Govern tiene mucho trabajo en la gestión de ayudas
de la Unión Europea.
El problema
es que ahora las ayudas se retrasan y ello a pesar de la
existencia de un departamento creado expresamente para este
cometido como es el Fogaiba. Mascaró también
lamenta el exceso de burocracia y las continuas inspecciones.
«El payés cuida el medio ambiente, desarrolla
una función muy importante. A estas personas no hay
que agobiarlas con inspecciones y sanciones, hay que protegerlas
y ayudarlas» afirma Mascaró. |