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La
Farga
23.04.08
Por hallarme en Barcelona el 16 del pasado febrero
tuve la suerte de poder acudir a un mitin del PSOE en La Farga
de Hospitalet de Llobregat. Los oradores no podían
ser mejores. Celestino Corbacho, Alcalde de Hospitalet y Presidente
de la Diputación de Barcelona, José Montilla,
Presidente de la Generalitat de Cataluña, Felipe González,
ex Presidente del Gobierno de España en cuatro legislaturas,
Carme Chacón, Ministra de la Vivienda y José
Luis Rodríguez Zapatero, Presidente del Gobierno de
España en funciones en aquella fecha.
Temí no poder entrar. Cuando a las doce de la mañana
se inició el mitin, el recinto estaba abarrotado y
todavía hacíamos cola cientos de personas para
entrar. Al fin me vi dentro, tenía la palabra Celestino
Corbacho, varias veces interrumpido por aplausos. Tras él,
tomo la palabra José Montilla. Hombre serio y prudente
que hizo un discurso lleno de cordura. Solamente hizo reír
a los asistentes cuando dijo “yo no soy lo que se dice
una persona dada a los chistes”. Tanto Corbacho como
Montilla supieron apreciar la importancia que tenían
para el auditorio las personas de Felipe González y
José Luis Rodríguez Zapatero y a ellos se refirieron
en numerosas ocasiones de su intervención.
Cuando, tras Montilla, tomó la palabra Felipe González,
llegó el delirio. De repente comenzaron a izarse fotografías
enmarcadas de Felipe González llevadas por mujeres
del público. Al grito de ¡Felipe, Felipe!, el
recinto se puso totalmente en pie. Felipe González
no pudo realizar frases más largas de veinte palabras
sin que los aplausos y gritos de ¡Felipe, Felipe! no
le interrumpieran. En su intervención, Felipe González
tocó todos los temas. Arremetió contra la oposición
y los cardenales, con un lenguaje tan claro y razonado que
no había ni una sola alma que no lo compartiera. En
un momento dado expresó: “en este mismo recinto
os he hablado muchas veces y, vosotros, con vuestros votos,
hicisteis que yo fuera presidente del gobierno de España
en varias legislaturas. Siempre lo supe. Hoy no vengo a pediros
nada para mí. Yo no me presento a ningún cargo.
Sí os pido que, lo mismo que hicisteis conmigo, lo
hagáis con José Luis Rodríguez Zapatero.
Votad el día 9 de marzo por el PSOE y pedid a todos
los socialistas y simpatizantes que conozcáis que vayan
a votar ese día. Con ello haremos que José Luis
sea presidente del Gobierno nuevamente. José Luis sabe
cómo gobernar bien. Lo ha demostrado en estos cuatro
años”. Ahora los gritos del público ya
eran de ¡Felipe, Felipe y Zapatero! Se despidió
Felipe diciendo: “en las otras ocasiones era yo quien
cerraba el acto. Ahora solamente soy un socialista más
y mi función es la de telonero. Sube a hablarnos Carme
Chacón”. Aplausos y gritos de ¡Felipe,
Felipe y Zapatero¡ que duraron varios minutos.
En
aquel momento presentí que allí, en La Farga,
tras la intervención de Felipe González, la
predisposición tan favorable del público, además
de proporcionar un nuevo triunfo socialista, se iniciaba una
manera de hacer política en el PSOE. El socialismo
catalán se fundía allí con el socialismo
del estado y juntos, sin fisuras, iban a hacer una política
social y solidaria como jamás se había hecho.
Solamente han pasado dos meses desde aquel día, y poco
más de un mes desde las elecciones, cuando los hechos
nos lo demuestran. Basta con ver que, nada más y nada
menos, Carmen Chacón y Celestino Corbacho han sido
nombrados Ministra de Defensa y Ministro de Trabajo e Inmigración,
respectivamente.
Cuando
Carme Chacón comenzó su discurso, presentí
que ella era muy consciente de aquel momento. Hizo una magnifica
intervención. No escatimó hacer referencia a
la labor y personalidad de Felipe González: “que
fueron las que marcaron mi juventud” dijo. A José
Luis Rodríguez Zapatero “por su valentía
y por las políticas, especialmente sociales, llevadas
a cabo por su gobierno” remarcó. Se congratuló
de hablar dos lenguas, la catalana y la castellana y remarcó
los valores que a todos nos unían. La vi segura, a
gusto, cómoda y halagada con la presencia de Felipe
y Zapatero.
Pasada la una y media del medio día, le llegó
el turno de hablar a José Luis Rodríguez Zapatero.
Hizo un detalle pormenorizado de su programa, de los logros
alcanzados, de lo hecho en Cataluña: “no sin
algunos errores, como los acaecidos con los trenes de cercanías”,
cuya responsabilidad asumió. Pero también dijo
que “solamente cometen errores los que hacen cosas y
ninguno los que nada hacen”, añadió. “Carme
Chacón es persona de gran valía, como lo ha
demostrado y lo seguirá demostrando en el futuro”.
Ello suponía que iba a tenerla muy en cuenta. Dijo
que hacía cuatro años, en un mitin en Dos Hermanas,
ciudad natal de Felipe González, “le brindé
a Felipe el triunfo del PSOE que presentí se iba a
producir en las elecciones del 2004. Hoy, aquí, presiento
de nuevo el triunfo del PSOE y se lo brindo también
a Felipe”. Nos dolían las manos de aplaudir.
Como en los mejores tiempos, el día nueve de marzo,
los socialistas y simpatizantes en Cataluña se movilizaron
y votaron al PSOE masivamente. El desinterés y la abstención
presentes en el referéndum del estatuto, ahora, han
desaparecido. El entendimiento y la solidaridad en el mundo
socialista se ha puesto de manifiesto con motivo de la sequía
en Cataluña y me alegro por ello.
Hace tres días leí que las juventudes del partido
nacionalista del PSM de Mallorca, han pedido la destitución
de Margarita Nájera como Consellera de Trabajo y portavoz
del Govern Balear, por usar el castellano en sus intervenciones.
Falsa ilusión. Margarita Nájera no será
destituida. Nada reprocho al PSM porque sus juventudes lo
pidan, y menos observando que afiliarse, en el pasado, al
PSM suponía un trampolín para después
pasarse al PSOE y ocupar cargos. Eso, por lo presentido en
La Farga, ya no se va a dar. Sentirse socialista y afiliarse
únicamente al PSOE es lo habitual La llegada al PSOE
desde el CDI, ERC o PSM se debe tomar como algo circunstancial.
Margarita Nájera es socialista desde siempre y como
tal se le quiere. No hace falta recordar que el día
que prometieron el cargo los Consellers del Govern Balear,
Margarita Nájera fue, con mucho, la más largamente
aplaudida. Casi tan aplaudida como lo fue Felipe González
en La Farga. |
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