"SA
LLENGO BALEÀ" |
Carlos
Delgado |
¿Por
qué Balear?
01.04.08
Los que me conocen saben que no me da pereza estudiar.
Es más, espero poder seguir haciéndolo durante
toda mi vida, porque cada año que pasa me agobia más
mi ignorancia sobre muchos temas. Pero otra cosa que me agobia
es no dar la cara cuando creo que debo hacerlo y no llamar
a las cosas por su nombre. ¿Qué le vamos a hacer?
Yo soy así, y esa forma de ser seguramente me ha creado
algún que otro enemigo sin yo pretenderlo.
Y lo digo por los comentarios que estos días he ido
leyendo en algunos periódicos digitales en relación
a unas declaraciones mías sobre la necesidad de eliminar
el catalán de nuestra legislación y nuestra
sociedad y sustituirlo por el balear, en sus modalidades de
mallorquín, menorquín e ibicenco. Lo único
que hice fue dar una opinión sobre un tema, defendiendo
la libertad de los padres de elegir lo que ellos creen mejor
para sus hijos. Sólo se trató de eso, una opinión
y una defensa de la libertad de elección. Pues bien,
fueron llamativos algunos comentarios y descalificativos personales
que me fueron dedicados por particulares en varios periódicos
digitales: fascista, ultraderechista, facha, barco de rejilla,
etc. Evidentemente, con semejantes comentarios, dichas personas
se descalifican a si mismas, demostrando quienes son los verdaderos
intransigentes, pero, si a ello uno los artículos de
determinados periodistas sobre el tema, llego a la conclusión
de que voy por el buen camino.
Quiero aclarar que siento un profundo respeto por todas esas
personas que han opinado. Sin ellas nunca se hubiera reabierto
este necesario debate. Respeto a los particulares catalanistas
que me insultan porque tienen el mérito de estar consiguiendo
sus objetivos en contra del sentir mayoritario de un pueblo
y respeto a los periodistas siempre, tanto al que escribe
en mi contra por convicción, como al que lo hace por
peloteo o por agradar a su amo.
Aclarado lo anterior, y antes de centrarme en el tema de la
lengua, quiero hacer dos precisiones previas:
Primera: No espero al congreso de mi partido para hablar de
estos temas porque, aunque no llevo tanto tiempo como otros
en la primera línea del PP (en ese caso también
me tendría que ir), llevo el suficiente como para saber
que los congresos son una mera función teatral en la
que se sigue el guión previamente establecido. Y, en
estos momentos, el PP debe estar dispuesto para muchas cosas,
pero no para hacer teatro, porque ya lo hemos estado haciendo
durante mucho tiempo y el público empieza a estar harto
de ver siempre a los mismos actores interpretando la misma
función.
Y segunda: Por enésima vez: No me postulo absolutamente
a nada y no sigo táctica de ningún tipo para
entrar en los órganos de dirección del partido.
Es más, les aseguro que sería un verdadero milagro
que estuviera en ellos, puesto que sería un verdadero
milagro que se aceptaran los que yo entiendo que son principios
irrenunciables para el Partido Popular. Y como ese milagro
no va a tener lugar, yo no voy a "pintar" absolutamente
nada en el futuro PP de Balears.
Ahora si voy a centrarme en el tema que motiva el presente
artículo, la lengua. Primero voy a enumerar las razones
por las que creo que debemos defender la absoluta independencia
del balear respecto del catalán, para terminar explicando
el por qué de dicha denominación. Pero antes
de empezar, también aquí quiero hacer una importantísima
aclaración previa: La importancia de la opinión
vertida en este artículo en relación al tema
de la lengua no radica en quien la emite, puesto que yo les
aseguro que no estoy capacitado para ponerme al nivel de los
filólogos que tienen los estudios necesarios para hablar
con autoridad de este tema. La verdadera importancia radica
en los perversos intereses políticos y económicos
que se hallan detrás de todo esto y cuya arma fundamental
es la imposición de la lengua catalana. Pero esto no
es nuevo. Estamos en un proceso iniciado hace unos cien años,
continuado en los últimos años gracias a los
principales partidos políticos (incluido el mío)
y que culminará, si no reaccionamos, dentro de unos
veinte años, cuando ya nada se podrá hacer por
la verdadera lengua de esta tierra, porque los políticos
de turno, los colegios, los institutos y la Universidad habrán
culminado el proceso. Conviene destacar aquí unas palabras
pronunciadas a principios del siglo pasado por el Presidente
de la Diputació de Barcelona y, más tarde, de
la Mancomunitat de Catalunya, D. Enric Prat de la Riba: "...hagamos
como los ingleses con su Gran Bretaña, flor de imperio
que está a punto de surgir; hablemos de la Cataluña
grande, que no es el Principado solamente, ni Mallorca, ni
el Rossellón, ni Valencia, sino Valencia y Mallorca
y el Principado y el Rossellón y todos a una. Todos
somos unos, todos somos catalanes... y para llevar a cabo
esta filosofía hay que dominar por la fuerza de la
cultura, servida y sostenida por la fuerza material; es el
imperialismo moderno, el imperialismo integral, el de las
grandes razas fuertes de ahora".
Dicho esto, basándome en los extraordinarios trabajos
de los eruditos en lengua e historia balear D. Miguel Garau,
D. Mariano Bendito y del Catedrático y Filólogo
D. Juan Vanrell, presidente de la "Acadèmi de
sa Llengo Baleà", los motivos por los que creo
que debemos defender la absoluta independencia del balear
respecto del catalán, pese a tener raíces comunes,
son los siguientes:
Desde
el punto de vista gramatical:
En los
años 1533, 1595, 1812 y 1840 D. Juan Pastrana, D.
J. Binimelis , D. Antonio Cervera y D. Pere Antoni Figueras,
respectivamente, publicaron las primeras gramáticas
mallorquinas, aunque en 1496 ya encontramos una gramática
mallorquina-lemosina escrita por D. J. Dameto. Por su parte,
en 1780 los Hermanos Antonio y Juan Ramis i Ramis y en 1786
D. Antoni Febrer i Cardona, hicieron lo propio con las menorquinas.
Pero fue en 1835 cuando la gramática mallorquina
de D. José Amengual fue difundida y estudiada en
los colegios de la isla. Dicha gramática fue revisada
y reeditada en 1872 por el mismo autor, y fue denominada
"mallorquina" porque, durante esos años
y hasta la primera República española, Balears
ostentaba el título y nombre de Reino de Mallorca.
En cambio, hasta 1870 sólo se sabe de dos ediciones
gramaticales de la lengua catalana, una de D. Ignaci Ferreres,
en 1827, y otra de Antonio de Bofarull, en 1874. Y fue en
1917 cuando se retribuyó monetariamente a D. Tomás
Forteza i Cortés para que transformara su gramática
de la lengua mallorquina, editada previamente en 1890, en
gramática de la lengua catalana, la cual fue la base
de las futuras ediciones.
Sin embargo, hasta 1918 no se publica por Pompeu Fabra la
primera gramática catalana aceptada por el Institut
d´Estudis Catalans.
Es importantísimo tener en cuenta que las gramáticas
marcan la fecha de nacimiento de una lengua como idioma.
Por eso, resulta que no podemos hablar de la existencia
del idioma francés hasta el siglo XV en que se publicó
su gramática, ni del idioma castellano hasta el mismo
siglo, ni del idioma alemán hasta el siglo XIX en
que los hermanos Grimm editaron la gramática de la
lengua alemana, ni del idioma italiano hasta 1860.
Pues bien, si las gramáticas marcan la fecha de nacimiento
de una lengua como idioma, ¿Qué idioma nació
antes, el mallorquín (o balear) o el catalán?
Evidentemente, el mallorquín.
Exactamente lo mismo ocurre con los primeros diccionarios
ya que fueron anteriores los mallorquines a los catalanes
y con la universidad, ya que el Reino de Mallorca contó
con universidad mucho antes que Barcelona.
Desde
un punto de vista de la
estructura lingüístiica:
Todos
los idiomas se sustentan sobre unos pilares comunes en su
denominación pero distintos en su contenido y que,
a su vez, son unos sistemas de signos donde se pueden apreciar
las diferencias entre idiomas. A todo este conjunto se le
llama estructura lingüística. Dichos pilares
son el fonológico, el morfosintáctico y el
semántico, y su estudio comparativo demuestra las
clarísimas diferencias entre el mallorquín
(o balear) y el catalán, aunque procedan de un tronco
común. Dichas diferencias se encuentran en los sonidos,
en la acentuación, en los artículos, en las
preposiciones, en las conjunciones, en los verbos, en el
significado de las palabras, etc.
Desde
un punto de vista histórico:
Antes
de la conquista romana de las Islas Baleares, la lengua
hablada en las mismas fue evolucionando como consecuencia
de los distintos colonizadores o conquistadores (dorios,
fenicios, griegos, sardos, corsos, íberos, celtas
y cartagineses).
Con la conquista romana se introdujo la lengua latina, la
cual, al mezclarse con la lengua anterior, hizo evolucionar
de nuevo a nuestra lengua. Al dividir los romanos Hispania
en seis provincias (una de las cuales era la baleárica)
nuestra lengua pasó a llamarse "balearico eloquio"
o lengua balear.
Nuevos enriquecimientos de la lengua balear tuvieron lugar
con los vándalos, el imperio Bizantino y los godos.
Al ocupar los musulmanes las Illes Balears respetaron y
enriquecieron la lengua y costumbres existentes hasta entonces.
Es a partir de esta época (y hasta el siglo XIX)
cuando nuestra lengua empieza a llamarse "romans mallorquí",
con sus variedades correspondientes a Menorca, Ibiza y Formentera,
debido a la aparición nominal de Reino de Mallorca.
Y así llegamos a 1229. Uno de los típicos
argumentos de los que defienden que en Balears se habla
catalán se basa en una supuesta repoblación
de las islas por parte de catalanes con la venida del Rey
Jaime I y años posteriores. Dicha teoría carece
de todo fundamento, pues ni siquiera consta en la Crónica
del Rey. Además, sólo para repoblar la ciudad
de Palma no hubiese bastado toda la población de
Barcelona, al tener esta no más de quince mil habitantes
en esa época, mientras que sólo Mallorca tenía
cerca de sesenta mil. Pero es que además, de los
hechos posteriores se demuestra la falta total de vestigios
catalanes en Baleares: no hay coincidencias arquitectónicas,
ni en los nombres propios, ni en los nombres de ciudades
o pueblos, ni en la música o bailes, ni en la vestimenta,
ni en la gastronomía, etc.
Tampoco el Rey Jaime I de Aragón trajo el catalán,
sencillamente porque este no existía como tal. El
Rey hablaba romance aragonés, romance montpellerés
y latín, y escribía en latín y en lemosín
por ser lenguas al uso culto. Así, Jaime I, en el
libro de la historia de su vida, escrito en lemosín
por el propio monarca, nos dice que al tener que hablar
con los nativos de Mallorca, no tuvo la necesidad de un
traductor. Sin embargo, con los emisarios del Wali de Mayúrqa
(Mallorca), si que tuvo necesidad de un intérprete
versado en lengua árabe.
Por supuesto que por ningún lado aparece el catalán,
como tampoco aparece en el "Llibre de las Franquessas",
ni en el "Llibre des Repartiments", ni en "Llibre
dels Cabreus", ni en el "Llibre des Feyts",
libros escritos todos ellos en lemosín.
Fue a partir de la conquista del Reino de Mallorca por Jaime
I cuando nuestra lengua vernácula, llamada ya romans
mallorquí, se enriqueció con la aplicación
de las normas de escribir que ya disponía el lemosín,
como lengua mucho más culta y desarrollada gramaticalmente.
Por último, por si no ha quedado del todo claro el
por qué de la denominación de Balear, debemos
acudir al dictamen de la Academia de la Lengua Balear de
fecha 5 de octubre de 2005, firmado por su presidente, el
Catedrático y Filólogo D. Juan Vanrell, en
el que se dice que la lengua propia de nuestras islas "fue
conocida con la denominación de balear desde la época
romana hasta el siglo XII y que posteriormente fue llamada
mallorquina hasta el XIX, porque las Balears conformaron
durante ese periodo el Reino de Mallorca. Que en la actualidad,
denominándose ese reino Comunitat Autònoma
de les Illes Balears, es por lo que recuperamos el histórico
nombre de Balear para su lengua. Que esta lengua es única
y diferenciada de las demás lenguas neolatinas y
románicas. Que tiene su específica gramática
desde hace casi dos siglos. Y que en estos tiempos de globalización
que nos ha tocado vivir, debemos conseguir de los nuevos
políticos que han surgido, que el pueblo deje de
ser analfabeto de su lengua vernácula, y de ser ignorante
de su verdadera historia".
Con este artículo espero haber sido capaz de aclarar
los motivos de mi posicionamiento en este tema, aunque,
el motivo principal que me ha llevado a iniciar esta bonita
empresa es la absoluta convicción de que defendiendo
el balear con sus modalidades de mallorquín, menorquín
e ibicenco, defiendo el sentir mayoritario de los habitantes
de nuestras queridas Islas Balears.
Carlos
Delgado Truyols es alcalde de Calvià
|