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 REIVINDICACIÓ
Rosa Díez 
Otra vez la libertad

02.06.09 - Otra vez hemos tenido que salir a la calle a reivindicar la libertad. Hasta hace unos años la necesidad de gritar: ¡Libertad!! estaba limitada a una parte de España, concretamente al País Vasco. De ahí que surgieran en Euskadi movimientos cívicos como Basta Ya!; de ahí que sólo en Euskadi hubiera demócratas que nos reivindicamos constitucionalistas: porque sólo aquí, en el País Vasco, se nos birlaba uno de los derechos constitucionales innegociables en cualquier democracia del mundo: la libertad. De ahí que insistiéramos en que, mientras en el resto de España se celebraba el día de la Constitución, en Euskadi aún la teníamos que reivindicar.

Pero las cosas han empeorado en el conjunto de España hasta el punto de que ya hay muchos ciudadanos que sienten que ese derecho democrático genuino, el derecho a elegir, (sin la posibilidad de elegir no hay libertad alguna) se les está negando. Por eso hace unos meses salieron a la calle padres gallegos y vascos reivindicando la libertad para elegir la lengua en la que educan a sus hijos. Por eso el pasado sábado, ciudadanos de todo signo y condición, unidos por su reivindicación de libertad, salimos a las calles de Palma de Mallorca. para exigir respeto; para exigir libertad de elección de lengua en el espacio educativo y en el espacio público. Para exigir que se cumpla la Constitución. Lo dijo con toda claridad, en apenas un minuto, Olav, el niño ibicenco que un día saltó a los medios de comunicación reivindicando para sí algo tan normal como que le dejen hacer sus exámenes en la lengua común, en español: "Para mí no existe la Constitución... si existiera, no me pasarían estas cosas".

Menos mal que hemos tenido un gobierno progresista, porque lo cierto es que los últimos años han sido años de retroceso de derechos democráticos. Piensen ustedes en la educación (más del treinta y uno por ciento de los jóvenes no consiguen el título de graduado escolar, campeones europeos en fracaso escolar; campeones europeos en retroceso de nivel en matemáticas y lectura; ni una sola universidad española entre las ciento cincuenta mejores del mundo...); o piensen en la Justicia: según el último estudio del Foro Mundial de Desarrollo, España se sitúa detrás de Boswana en la evaluación de la independencia de la Justicia; o en el empleo: España se ha constituido en el tercer país báltico: sólo Estonia y Letonia tienen cifras de paro superiores a la española, que duplica media europea; o piensen en la cohesión: tenemos el gas y la electricidad más caro de Europa; los derivados del petróleo, antes de impuestos, más caros de Europa; las comisiones bancarias y los tipos de interés más altos de la eurozona. Lo que viene a demostrar que con los gobiernos de Zapatero los únicos que se han enriquecido han sido los grandes monopolios económicos y financieros, mientras que las pequeñas empresas han reducido sus ganancias (cuando no han tenido que cesar su actividad) tanto como las rentas del trabajo, que han llegado a representar el 46% del PIB, la cifra más baja desde que se hacen series estadísticas, más de diez puntos por debajo de la media europea.

O sea, que estos cinco años de gobierno socialista, estos cinco años de el presidente más progre de los progres, el feminista y rojo ( como a él le gusta definirse) lo que han significado para los ciudadanos españoles es más desigualdad, menos cohesión y menos igualdad. No está mal para venir del campeón de la progresía europea. No está mal para venir de este ciudadano que dice ayer mismo en la Vanguardia que sus padres le educaron en la austeridad. Austeridad que debe de practicar para otros, que no para sí mismo. Que se ha pasado dos días paseando en Falcon al compañero José Sócrates, de mitin en mitin del Partido Socialista; eso después de que éste llegara a España en vuelo regular. Al parecer para el Presidente portugués hacer mítines para pedir el voto para su partido no forma parte de su agenda como mandatario, bien al contrario de lo que ocurre para el nuestro. Pues este presidente progre y austero es el que nos lleva a la cola de Europa en cohesión, en igualdad y en libertad. Este progre-austero es el que presume de que somos los más europeos de los europeos mientras que su gobierno nos separa de Europa. Este progre-austero que cada día formula las palabras mágicas de I+D+I y energías renovables es el que ha acumulado las cifras de mayor dependencia energética de España y de menos nivel de innovación de nuestros empresas: tan sólo el veinticinco por ciento de las empresas españolas son consideradas innovadoras dentro de la UE. Hace cuatro años la cifra pasaba del 28%; y la media europea es del 50%. Y eso que hemos gastado mucho más; y digo gastado porque eso es lo que hemos hecho: porque gastar sin resultados no es invertir, sino gastar mal.

Triste balance el de estos cinco años. Las políticas del PSOE nos han alejado de Europa. Y ahora, con esta campaña, nos quieren alejar aún más. Están haciendo una campaña tan poco edificante, tan poco política, tan contaminada de denuncias personales, de adjetivos, de eslóganes destructivos, que a veces me temo que conseguirán finalmente su objetivo: que la gente no vaya a votar. Mejor dicho: que sólo vayan a votar sus hooligans. Y para desgracia de todos, el PP no le anda a la zaga. Prisionero de su propio síndrome, de sus complejos, de sus familias, compite con el PSOE en el mismo tipo de campaña: a por el enemigo; tú más; pues mira que lo tuyo... Ambos dos están dispuestos a hacer todo lo posible para que no vayan a votar más que aquellos a los que consideran los suyos. Esos que votarían un palo de escoba con tal que llevara encima la sigla; y con tal que insultara suficientemente al otro.

Pero nos queda la esperanza de que lo que vemos cada día en las calles de España --la alegría y la complicidad con la que nos reciben los ciudadanos en las plazas de todas las ciudades; la satisfacción y el alivio con el que escuchan nuestro mensaje; las ganas de participar en política que nos transmiten los ciudadanos de todas las edades en los mítines a pie de calle, con sus preguntas, con sus reflexiones--, se transforme el día siete de junio en un gran éxito de la democracia. Tengo para mí que así va a ser. Que vamos a ser la sorpresa democrática de la jornada. Que mucha más gente de la que algunos desean van a demostrar que son conscientes de que cuando los ciudadanos no se preocupan por la política, cuando nos distraemos, llegan a las instituciones políticos que no se preocupan de los problemas de los ciudadanos. Y que eso es el fin.

Por eso seguimos en el brecha: para hace posible lo que es necesario. Y para darle voz a tantísima gente que no tiene a nadie que defienda sus derechos. Como los de nuestros hermanos saharauis, algunos de los cuales nos acompañaron el jueves en el acto de Madrid. Salam, queridos compatriotas, buscadores de una patria que haga honor a su nombre: el lugar en el que se puede vivir en libertad.

Rosa Díez


Cruz Roja