La justicia empieza a asumir el verde
Grandes
proyectos de obra son paralizados por su impacto ambiental
- La Administración descubre la dureza de las leyes
- Los ecologistas batallan con profesionalidad en los tribunales
06.03.09
- Los jueces
están perdiendo el miedo a paralizar grandes obras,
a menudo públicas, para salvar un árbol o un
animal protegido. Hay casos extremos, como el que protagonizó
el miércoles el Tribunal Superior de Justicia de Canarias
al suspender de forma indefinida las obras del puerto de Granadilla
(en Tenerife, más de 300 millones de inversión
prevista) para preservar una alga protegida.
Pero
hay muchos más. El oso pardo paró la estación
de esquí de San Glorio; el hotel del Algarrobico
es ilegal y el juez considera que la Junta manipuló
los planos de un parque natural para permitirlo; uno de
los mayores proyectos eólicos fue anulado por estar
en zona de urogallo; la cigüeña negra impidió
la urbanización en Las Navas del Marqués,
y un ex consejero de Murcia fue detenido el miércoles
por la recalificación de una zona con águila
perdicera y tortuga mora. David vence cada vez más
a Goliat.
El fiscal
coordinador de Medio Ambiente y Urbanismo, Antonio Vercher,
considera que algo se mueve: "Claro que hay un cambio.
Teníamos las leyes y ahora cada vez más tenemos
las sentencias". En 2006, las fiscalías de Medio
Ambiente y Urbanismo lograron 295 condenas; en 2007 la cifra
fue de 407 y la cifra siguió previsiblemente subiendo
en 2008. Jaime Doreste, coordinador del área legal
de Ecologistas en Acción, coincide: "Antes salíamos
a hombros si ganábamos un pleito, ahora nos toman
más en serio y ya no es tan raro".
Hay
varios factores que explican este cambio de tendencia. Y
el caso canario reúne varios de ellos. El tribunal
estimó la petición de los ecologistas de Ben
Magec, que denunciaron que la Consejería de Medio
Ambiente vulneró su propio decreto al descatalogar
una pradera submarina frente el puerto. Dicho decreto, de
2001, exige razones científicas para descatalogar
cualquier especie protegida. Pero la desprotección
se hizo sólo para poder construir el puerto de contenedores,
con el que Canarias quería convertirse en puente
entre Europa, África y América.
El caso
es el típico en el que una Administración
se pilla los dedos con su propia ley. Alguien en Medio Ambiente
elabora una norma estricta y nadie prevé las consecuencias.
Puede que incluso la declaración del espacio protegido
le sirva a esa misma Administración para ponerse
medallas sobre su apuesta por el medio ambiente. Años
después esa norma es incompatible con algún
proyecto de la comunidad.
El catedrático
de Derecho Administrativo de León Carlos González
Antón explica que es un caso frecuente: "Se
declaran Zonas de Protección para las Aves y Lugares
de Interés Comunitario y creen que eso sólo
sirve para ponerlo en un mapa. Se enorgullecen de la cantidad
de espacios protegidos que tienen y luego intentan saltárselo".
La Junta de Castilla y León ha copiado una estrategia
que ya siguieron Murcia o Baleares y ha comenzado a aprobar
por ley sus grandes proyectos. Así consigue que sólo
el Constitucional los pueda anular.
La alegría
de los ecologistas con el auto que paraliza Granadilla es
total, entre otras cosas porque no les han pedido fianza.
La Autoridad Portuaria (Canarias y Gobierno central) pidió
que los ecologistas avalasen su petición con 31,873
millones de euros por los daños que podía
causar la paralización. El tribunal admite que al
parar la obra -que ya estaba en marcha- puede ocasionar
graves perjuicios, pero que ese daño "no puede
prevalecer sobre el riesgo de daños al medio ambiente".
Doreste
es coordinador del área legal de Ecologistas en Acción
en la que colaboran unos 50 abogados. Consiguió una
sentencia en la que se declaraba ilegal la duplicación
de una carretera de la Comunidad de Madrid por hacerse sin
declaración de impacto ambiental. Pero cuando llegó
el fallo ya era tarde. La Justicia había exigido
a Ecologistas en Acción una fianza de 497.367 euros
que no pudieron reunir y Madrid construyó la carretera.
Los
ecologistas actúan de forma cada vez más profesional
y ganan más casos. "En mi clase hace años
simulaba un pleito en el que defendía el impacto
de una obra sobre el milano real. Llevaba allí a
un juez de verdad y un día se empezó a reír.
Hoy ya no pasaría", resume González Antón.
En junio
pasado, la Sociedad Española de Ornitología
recurrió un parque eólico en una zona protegida
de urogallos en León. Presentó informes técnicos
en los que se suele incluir los censos de la especie y los
nidos localizados por GPS. El juez accedió a paralizar
las obras. "La urgencia requerida parece de una claridad
meridiana", señaló sobre el perjuicio
a esta especie en peligro.
Doreste
señala que en los últimos años han
conseguido la implicación de universidades e investigadores.
"En teoría estaban por la conservación,
pero en la práctica se mojaban poco. Ahora cada vez
apoyan más los recursos ecologistas".
Así
ocurrió en el caso del alga de Granadilla, la seba,
por la que científicos del Consejo Superior de Investigaciones
Científicas CSIC han pedido al Ministerio de Fomento
que paralice la obra. El auto del tribunal canario que deja
en suspenso la obra admite que las dos partes -ecologistas
y Administración- presentaron "sólidos
argumentos".
En el
recurso contra la estación de esquí de San
Glorio (en la Cordillera Cantábrica, en una zona
en la que vive una de las dos únicas poblaciones
de oso pardo autóctono) los ecologistas incluyeron
informes de la Universidad de León o del CSIC.
El tribunal
les dio crédito y, en abril pasado, admitió
que, como señalan los informes científicos,
"es muy dudosa la viabilidad económica"
de la estación "por el cambio climático".
De nuevo, el tribunal consideró que la Junta de Castilla
y León había aprobado la estación en
contra de su propia normativa.
Muchos
de los abogados de los ecologistas trabajan en su despacho
de día y sacan tiempo para llevar gratis asuntos
de medio ambiente. Algunos salen al campo por afición
y quieren preservar los lugares que aman. Es el caso de
Mario Gómez, un letrado que ha llevado el caso del
refugio de cigüeñas de Las Navas del Marqués
(Ávila). El Tribunal Superior de Justicia de Castilla
y León anuló la urbanización, entre
otras cosas, porque invadía una zona de cría
de la cigüeña negra, una especie en peligro
de extinción.
Gómez,
que representa a la asociación Centaurea, participa
en el proceso penal para ver si hubo prevaricación
en la aprobación de los 1.600 chalés y los
hoteles y el campo de golf a costa de talar 34.500 pinos
maduros. En el procedimiento está imputado el ex
director general de Medio Ambiente de la Junta de Castilla
y León, Mariano Torre, entre otros altos cargos,
y, lo más relevante, 14 técnicos que en algún
momento avalaron con su firma el proyecto. Alguno de ellos
lo hizo contradiciendo sus informes previos. En la investigación
de la recalificación de La Zerrichera (Murcia), un
paraje de 253 hectáreas, en parte protegido, hay
imputados dos cargos intermedios que colaboraron en la autorización
de 4.000 viviendas, un hotel de lujo y un campo de golf.
José María Ródenas, subdirector de
Vivienda y Urbanismo, firmó en junio de 2005 contra
la recalificación pero meses más tarde la
apoyó. El último imputado en la causa (hay
diez cargos en ella) fue el ex consejero de Medio Ambiente
y ex delegado del Gobierno del PP en Murcia, Francisco Marqués.
En Palencia,
un tribunal investiga la manipulación de un informe
de la Universidad de Valladolid para construir dos presas
de riego. Los informes originales, encargados por la empresa
pública Tragsatec, alertaban de que tendrían
impacto en el ecosistema pero los que aparecieron en el
expediente, pese a ser idénticos, ofrecían
conclusiones distintas.
La Asociación
Ríos con Vida lo denunció al juzgado y el
pasado 12 de febrero uno de los autores del informe declaró
ante el juez que, en efecto, su estudio ofrecía conclusiones
distintas sobre el "efecto barrera para la emigración
de las truchas". En el original ponía que el
impacto sería "severo y permanente". En
el que selló la Junta de Castilla y León y
que sirvió para autorizar las presas figura como
moderado.
A raíz
del caso de Las Navas del Marqués, algunos funcionarios
se cuidan a la hora de firmar determinados dictámenes.
"Ya no aprobamos nada en lo que haya dudas. Todo el
mundo lleva mucho cuidado", explica un miembro de la
comisión de prevención ambiental de Ávila.
En la
planta submarina canaria, los técnicos de Medio Ambiente
José Martín Esquivel y Leopoldo Moro Abad
no avalaron la decisión de sus superiores de desproteger
el sebadal frente al puerto. Ellos defendieron que hacerlo
no obedecía a "razones biológicas ni
de conservación de la especie". Su informe ha
sido clave en la paralización de la obra.
Esto
demuestra que los técnicos empiezan a comparecer
ante la justicia por sus dictámenes y, por otra parte,
que la Administración a menudo consideró estos
temas como obstáculos menores, en los que bastaba
con alterar un plano o emitir un dictamen para eludir la
normativa ambiental.
El hotel
del Algarrobico, en Carboneras (Almería) era legal
a los ojos de la Junta de Andalucía del PSOE. Y lo
era pese a estar en un terreno protegido en un parque natural
y a sólo 20 metros del mar. Que estaba en el parque
natural, el del Cabo de Gata, se veía al pasar por
allí, ya que una señal lo explicaba. Y así
constaba en el Boletín Oficial que delimitó
los usos del parque.
Sin
embargo, la Junta sostuvo durante años que el terreno
era urbanizable. El 11 de marzo de 2008, en un escrito al
juzgado, el jefe de gabinete de planificación de
la Junta, Antonio Garzás, explicó que la calificación
como zona no urbanizable originalmente fue "un error"
y que lo rectificaron "por vía de hecho",
cambiando los planos pero sin publicarlo en ningún
boletín oficial. El juez que ilegalizó el
hotel consideró que esa "burda maniobra"
dio "apariencia de legalidad a lo que es manifiestamente
ilegal". La fiscalía se ha visto obligada a
investigar la modificación de los planos después
de archivar una denuncia similar.
Los
casos son tan flagrantes que demuestran la impunidad con
la que durante años se ha retorcido la legislación
ambiental. El presunto cabecilla de la trama corrupta que
ha investigado el juez Baltasar Garzón, Francisco
Correa, declara en una de las grabaciones aportadas al sumario,
al hablar de un plan urbanístico: "Hay un tema
medioambiental que lo desbloqueo yo". Esa frase resume
el sentir de muchos de los promotores, que siempre prefirieron
los enclaves protegidos.
Fernando
Jiménez, profesor de Ciencia Política de la
Universidad de Murcia y experto en corrupción, afirma
que es pronto para ser rotundo, pero que comienza a percibir
"cierto hartazgo profesional" contra estas prácticas.
Por
eso Gómez, el abogado de Las Navas del Marqués,
reduce el optimismo: "Tenemos leyes de medio ambiente
muy estrictas y amplias. La inmensa mayoría son directivas
europeas, que a veces son muy avanzadas. Los jueces han
tardado años en aplicarlas y ahora que empiezan a
hacerlo a veces chirría al encontrarse con una sociedad
que no siempre está en esa sintonía".
Además,
sobre muchos de estos proyectos paralizados por el impacto
ambiental, sobrevuela la sombra de una corrupción
más profunda: "A veces sólo llegamos
a ver el fallo en el trámite ambiental, que ha dejado
rastro, pero te queda un halo de sospecha, debido al dinero
que se mueve en estas obras", resume Gómez.
La Reina
visitó el paraje protegido de Las Médulas,
en León. Allí contempló con sorpresa
cómo una enorme cantera destacaba el paisaje. Era
el 16 de septiembre de 1999. "Los romanos hicieron
estas canteras [el paraje es resultado de las explotaciones
de oro romanas] y estas son las que hacemos ahora",
le explicó, azorado, un funcionario que la acompañaba
en la visita. La cantera es propiedad de la empresa Catisa,
y el pasado 27 de febrero, el juzgado aceptó la petición
de la fiscalía de paralizar cautelarmente la obra
por su impacto sobre el medio ambiente. Han pasado casi
10 años de la visita de la Reina y la empresa sigue
funcionando pese al veto judicial. Igual que la empresa
de Huelva Fertiberia sigue activa pese a tener una orden
de Costas que insta a su paralización.
La siguiente
asignatura de estos abogados es hacer cumplir las sentencias
en toda su dureza, ya que la ejecución se puede demorar
durante años. El Ministerio de Medio Ambiente ha
desistido de la expropiación del Algarrobico con
el argumento de que el abogado del Estado así se
lo aconsejó en noviembre pasado. Sin embargo, el
ministerio contestó al diputado de ICV, Joan Herrera,
el pasado 2 de febrero que la expropiación "se
seguía tramitando". Declarar ilegal las obras
ha sido un paso complicado; tirarlas será uno de
gigante.
Claves del cambio
- Las
estrictas directivas europeas sobre el medio ambiente comienzan
a calar en la judicatura años después de estar
en vigor.
- Muchas
administraciones aprobaron normas ambientales muy duras
que luego no aplican.
- La
creación de una fiscalía especializada en
Medio Ambiente, en 2005, dinamizó la actividad en
los juzgados.
- Los
ecologistas se profesionalizan y llegan a los tribunales
con completos informes técnicos sobre el impacto
ambiental.
- La
universidad y los científicos comienzan a apoyar
los recursos de las organizaciones ambientalistas, con lo
que ganan credibilidad.
- El
proceso de Las Navas del Marqués, en el que declararon
como imputados 14 técnicos, hizo que muchos funcionarios
empezaran a extremar el rigor en sus informes.
- Con
frecuencia, la Administración consideró los
trámites ambientales como algo superfluo y los eludió
de forma burda, lo que ha permitido la proliferación
de sentencias contrarias.
- En
muchos casos la causa ambiental es la única forma
de parar un proyecto sobre el que sobrevuela la sospecha
de la corrupción.
- Los
tribunales son cada vez más proclives a frenar obras
de forma cautelar, sin esperar al procedimiento. |