Migración
femenina y maternidad trasnacional
01.04.08
Las remesas de los emigrantes son la única fuente de
ingresos para millones de hogares y un pilar de la economía
para muchos países. Pero amén del aspecto monetario,
cada envío encierra una historia y, en muchas de las
veces, un drama
Más de la mitad de la población de
América Latina expatriada son mujeres. Muchas, madres
que debieron separarse de sus hijos pero que, pese a la distancia,
velan por ellos...
"Muchas llaman por teléfono a sus hijos cada día,
con tarjetas de tarifas baratas o por Internet", destaca
la doctora Lourdes Benería y explica:
"Aunque sus roles cambian o asumen nuevos, como por ejemplo
mandar dinero a la familia; a pesar de su mayor autonomía
financiera o de que se sientan más 'empoderadas', las
mujeres conservan la preocupación por el cuidado de
los hijos". Algo que se denominaría 'Maternidad
Trasnacional'.
Catedrática en materia de programas de Género,
Feminismo y estudios de Sexualidad en la Universidad de Cornell
(EE UU), la especialista habló de 'La Feminización
de la Migración en América Latina y la Crisis
de la Atención en Europa' en el reciente simposio de
la Sociedad Suiza de Americanistas y la Universidad de Friburgo.
"Conozco a una señora boliviana que vive en España
y que todas las tardes llama a sus hijas. Se preocupa por
todo. Les pregunta: ¿Qué hiciste hoy? ¿Ya
hiciste las sumas? ¿Terminaste tus deberes? A veces
les ayuda a hacerlos...", narra la profesora a swissinfo.
El coste
de dejar a los hijos
Precisa que en
una ocasión ella iba a viajar a Bolivia y propuso
a la señora hacer un video para llevarlo a su familia.
Todo estuvo muy bien y la señora estuvo muy compuesta,
pero cuando escuchó la pregunta '¿qué
quieres decir a tus hijas?', rompió en llanto.
"¡Y es que es un coste psicológico, emocional,
muy fuerte. ¡Haber dejado a los hijos!"
Un coste muy alto que a veces se soslaya ante las avasallantes
dimensiones económicas del fenómeno de la
migración.
Sólo a guisa de ejemplo recordemos que en 2006 América
Latina recibió 65 mil millones de dólares
de sus emigrantes y que países como México
o Ecuador tienen como primera fuente de divisas el petróleo
y como segunda las remesas de sus expatriados, mientras
que para Haití, el país más pobre de
la región, esos montos representan el 21% de su PIB.
Urgen
programas de conciliación
La especialista
propone que un 0.5% de la remesas que envían los
emigrantes sea destinado al financiamiento de políticas
sociales, en particular de apoyo a las mujeres y a las familias
en general: creación de guarderías, de programas
de atención extraescolar, centros para ancianos,
de deporte para niños...
Y es que ahora, las mujeres latinoamericanas cubren los
vacíos creados por la falta de políticas adecuadas
de conciliación entre trabajo y familia en Europa.
Sin embargo, a la larga, su salida dará lugar a los
mismos problemas en sus propios países.
"En América Latina deben tomarse más
en serio las políticas de conciliación. Hasta
hora ha habido muy poco, incluso el feminismo había
puesto poco énfasis en esto porque las clases profesionales
y altas tenían el problema solucionado con un personal
doméstico barato y accesible o con el apoyo de la
familia extendida, pero habrá un límite..."
El Dorado,
ahora en Europa
Durante muchos años, millones de seres humanos han
sido arrojados de sus lares por las desigualdades sociales
que existen en América Latina, de las mayores del
mundo, a decir de nuestra interlocutora. También
durante mucho años el sueño fue cruzar el
Río Bravo (lo es aún para mexicanos y centroamericanos)
pero en los últimos tiempos El Dorado se trasladó
a Europa.
Miles y miles de americanos, en particular del Cono Sur
y más precisamente de Ecuador y de Bolivia, buscan
trabajo en el Viejo Continente. Y la trashumancia ya no
tiene un carácter básicamente masculino. En
el mundo, en los últimos 40 años el número
de mujeres emigrantes alcanzó al de los hombres.
En América Latina, ya lo superó: 54.62%.
"En los años 80 el emigrante típico latinoamericano
iba a Estados Unidos y era hombre, a partir de los 90 fue
a Europa, yo creo que por la demanda europea porque la entrada
de muchas mujeres al mundo de trabajo ha hecho que la demanda
de inmigrantes haya aumentado mucho, entonces les es más
fácil encontrar trabajo".
Además, en el caso de España, "es más
fácil que en Estados Unidos, porque no hay problema
de idioma y la sociedad a la que llegan se parecen más
a aquella de la que proceden".
Para
huir de los abusos
"Muchas mujeres llegan a Europa y encuentran fácilmente
trabajo porque la crisis del cuidado en Europa hace que
haya una demanda enorme de personas para cuidar a los niños,
a las personas mayores y también para el trabajo
doméstico", insiste la profesora Benería.
La mano de obra local pasa a otros niveles y las mujeres
latinoamericanas llenan ese vacío, lo que explica,
en buena parte la feminización de la migración.
Pero el fenómeno obedece también a los cambios
operados en las funciones y el papel de la mujer en América
Latina.
"Las mujeres se ven más autónomas, se
sienten más libres. Hay una movilidad social en el
sentido que las mujeres no se sienten tan pegadas a los
roles tradicionales como antes. También hay casos
en los que las mujeres huyen de relaciones abusivas: divorcios
separaciones...Y un modo de salirse, de romper con ese ambiente
es la emigración internacional".
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