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 RECLUTAMENT IL·LEGAL
ma.com 
Los que roban la infancia

08.04.08

"Cuando las peladas entran a las Farc los comandantes escogen entre ellas. Hay mucha presión. Los comandantes las compran: le dan a la pelada plata y regalos"

Los niños y niñas son las víctimas más afectadas por los grupos armados ilegales. El reclutamiento de niñas, niños y adolescentes es un crimen de guerra condenado y explícitamente prohibido por los instrumentos de derecho internacional que más ratificaciones han recibido mundialmente: la Convención de Ginebra y la Convención de los Derechos del Niño. Este reclutamiento, además, es un delito tipificado por el Código Penal colombiano.
Utilizar a niños y niñas es una estrategia empleada por los grupos armados ilegales. De acuerdo con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), el 52 por ciento de los niños y niñas atendidos pertenecían a las Farc, el 31 por ciento a las Auc y el 1,5 por ciento al Eln. Y es que los niños son más baratos, obedecen más, son seducidos más fácilmente y vencen con más facilidad el temor a la muerte
Según un estudio de la Defensoría del Pueblo, con apoyo de Unicef (2006), la edad media de reclutamiento es de 12,8 años. Desde el 2001 se nota una reducción en las edades de reclutamiento, hecho sumamente grave al unirlo con otro dato del mismo estudio: la permanencia media de estos niños y niñas supera los dos años.
El estudio refleja que el 80 por ciento de los niños que se unen a los grupos armados ilegales dicen hacerlo voluntariamente. La utilización de niños y niñas por grupos armados, cualquiera que sea la forma de reclutamiento, es una conducta moral y jurídicamente inaceptable y en la legislación nacional e internacional no hay distinción entre reclutamiento voluntario y forzoso.
Las niñas no escapan de este flagelo. Cerca del 27 por ciento de los adolescentes desvinculados y atendidos por el ICBF son niñas. Mientras los niños tienen como principal razón para entrar al grupo armado el gusto por las armas, el motivo principal de las niñas es huir del maltrato. Esto debe ponernos en alerta para reflexionar sobre la responsabilidad de proteger a las niñas y la urgente tarea de fortalecer la familia para evitar que esta actúe como un factor de expulsión.
Quizá la mayor tragedia de estas niñas es la violación de sus derechos sexuales y reproductivos antes y durante su permanencia en los grupos armados. Las niñas sufren el flagelo de la violencia y los combates y son sometidas sexualmente; dos tercios de las niñas desvinculadas, de acuerdo con el Estudio de la Defensoría, tuvieron su primera relación sexual antes de los 14 años. Las niñas son obligadas a usar métodos anticonceptivos y, aun así, casi la mitad manifiestan haber estado embarazadas entre los 11 y los 14 años.
Muchas niñas escapan al descubrir que están embarazadas. Saben que hay sanciones duras contra ellas y que en ocasiones son obligadas a abortar. De las niñas entrevistadas, un tercio reconoció haber perdido al menos un hijo. Existen testimonios de niñas que, sin haber cumplido la mayoría de edad, han abortado hasta cuatro veces.
El infierno de estas niñas debe llegar a su fin. Deben disfrutar de una vida sana, libre de coacciones y de abusos y recuperar su infancia arrebatada. No puede haber impunidad para estos delitos. Recientemente, la Representante Especial del Secretario General de Naciones Unidas para atender esta problemática expresó: "Nadie que haya mirado los ojos de una niña combatiente puede tener paz hasta que libremos al mundo de esta aflicción. Nadie que haya sostenido en sus manos las de una niña víctima de múltiples violaciones puede olvidar su deber de trabajar para proteger a los vulnerables."
¡Que esta sea la ruta que debemos tomar para traer paz y protección a todos nuestros niños!

Cruz Roja