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El
lenguaje universal de las abejas
05.06.08
Investigadores descubren que los insectos asiáticos
pueden entender a los europeos
El zoólogo austriaco Karl von Frish, Premio
Nobel de Medicina 1973, descubrió la importancia de
los bailes de las abejas. Ahora, un grupo de científicos
han demostrado que estos movimientos pueden ser comprendidos
por abejas de diferentes continentes, según ha publicado
hoy el diario inglés The Guardian.
En
el mundo, según el periódico, hay 9 especies
de abejas que fueron separadas hace unos 30 millones de años,
por lo que cada grupo ha desarrollado nuevas formas de comunicarse
entre ellas. Los investigadores han encontrado que uno de
los bailes más importantes es el meneo -donde se agitan
continuamente de lado a lado mientras vuelan hacia delante-,
con el que las abejas buscadoras avisan a las trabajadoras
qué estan lejos y en qué dirección encontrarán
una nueva fuente de néctar.
Científicos de Australia, Alemania y China han decidido
investigar si este baile era una forma común de comunicación
entre los insectos de diferentes continentes. Para ello, utilizaron
panales de las dos especies con menos coincidencias, la europea
y la asiática.
Con
la ayuda de cámaras de alta velocidad, los investigadores
pudieron estudiar los insectos en su hábitat natural.
Así pudieron comprobar que algunos bailes diferían,
pero usaban la misma técnica del meneo para señalar
la dirección del alimento. Si las abejas volaban con
la cabeza hacia arriba pedían a las trabajadoras volar
hacia el sol. Si la posición de la cabeza era contraria
significaba que el grupo debía volar en dirección
opuesta al astro.
Lo que sí cambiaba era el baile para determinar la
distancia de la comida. Según los científicos,
los movimientos de ambas especies repiten el meneo en relación
a la distancia a la que se encuentra el néctar. Para
las abejas europeas, una danza de 1,5 segundos significa que
la comida se encuentra a unos 600 metros, mientras que las
asiáticas creían que la comida se encontraba
a 400 metros de distancia.
Posteriormente, explica el Guardian, los científicos
llevaron a cabo un experimento en la región de Da-Mei,
en China. Allí instalaron seis puestos de alimentos
con puestos de melaza a 400, 500 y 600 metros de distancia
de los panales. Las grabaciones de vídeo muestran que
cuando las buscadoras regresaban y bailaban, los trabajadores
salían en busca del alimento.
"Al
principio las asiáticas no llegaron al puesto, pero
después dieron con el adecuado", asegura Jürgen
Tautz, miembro del equipo de investigación de la Universidad
de Würzburg, en Alemania. "La segunda vez, las abejas
de Asia llegaron inmediatamente. Entendieron que con los bailes
de las europeas la distancia era diferente, por lo que recalibraron
la distancia que debían de volar", asegura el
investigador. Los resultados del estudio pueden encontrarse
en el semanario científico PLoS One.
La conclusión del grupo es que las abejas pueden llegar
a entender los dialectos de las especies lejanas. Ahora los
científicos se encuentran estudiando si las abejas
europeas son tan buenas aprendiendo el lenguaje de las asiáticas. |
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