 |
|
|
|
|

Cayucos,
manual de usuario
10.06.08
El paraíso que buscan los inmigrantes se troca demasiadas
veces en infierno: pobreza, marginación o incluso una
muerte terrible en el mar. Ellos mismos se lo advierten a
sus compatriotas en un documental
En 2003, los cineastas Chus Barrera y Alicia Fernández
Carmena recabaron testimonios de subsaharianos que arribaban
de forma clandestina a las costas canarias. El objetivo era
hacer llegar su experiencia a otros potenciales emigrantes
en sus propios países. En el documental Europa, ¿paraíso
o espejismo?, los inmigrantes narraban la peligrosidad de
la travesía y advertían, a quien quisiera imitarles,
de los inconvenientes de la vida en Europa, un lugar muy distinto
al que imaginaban, aún más inexpugnable cuando
caían en la cuenta de que habían desembarcado
a casi dos mil kilómetros de la plataforma continental.
Les pedían que desconfiaran de quien habla de la emigración
como un viaje al paraíso. Recelar de quien les propone
comprarlo por 3.000 dólares. Sospechar de quien promete
empleos bien remunerados y un recibimiento con los brazos
abiertos. La iniciativa estaba auspiciada por la ONG española
Nimba. Tras esta primera experiencia, presentan ahora Djiarama
(Bienvenidos), un segundo documental que recoge las reacciones
del público africano ante la proyección del
primero. Éste es el relato de quienes han querido llegar
al mismo corazón del problema con la esperanza de sanarlo.
Alicia Navarro, de 47 años, es cónsul de la
República de Guinea (Guinea Conakry) desde 1996. La
representante en España de este país con 9,5
millones de habitantes, de mayoría musulmana y gobernada
desde 1984 por Lansana Conté. Navarro mantiene relación
con Conté desde que, a los 23 años, una avería
en un avión le hiciera entablar amistad con la primera
dama del país, una de las dos esposas oficiales del
presidente. La cónsul es una de las máximas
conocedoras europeas del África subsahariana. Se lamenta
del poco conocimiento que demuestran los poderes públicos
españoles y de la UE, y de las estructuras de corrupción
“soterradas” que Occidente ha creado en torno
a África.
A través de Nimba, Navarro ha llevado a cabo varios
programas de ayuda, especialmente con “su país”.
Uno de sus logros fue que la ablación y la fibulación
fuesen penalizadas. “Los imanes decían que la
ablación era un mandato escrito en el Corán.
Comprobé que en ninguna parte aparecía nada
semejante. Con mis pruebas fui al presidente. Tuvo que rectificar.
Recuerdo con horror los viernes, cuando sacaban los féretros
de las niñas que morían desangradas”.
De la fibulación se habla menos. A la hija preferida
se le cosen cruzadas en los labios vaginales dos ramitas.
Ahí quedan incrustadas. Cuando llega la hora, la presión
del pene sobre los palos hace un efecto tijera que secciona
el clítoris. Dicen que proporciona un placer especial
al esposo.
Pero volvamos al documental. Chus Barrera y Alicia Fernández
Carmena han dirigido los documentales de Nimba. El primero,
Europa, ¿paraíso o espejismo?, fue mostrado
en 2005 en Guinea Conakry a dos millones de personas en proyecciones
masivas: en mezquitas, en un campo de fútbol, en plazas
públicas y por la televisión estatal. Logró
una reducción de la emigración del 70%, según
la policía española. Por el trabajo, la cónsul
Navarro obtuvo la Medalla al Mérito Civil. “Hay
dos tipos de inmigrante. El que es captado con mentiras por
las mafias para hacer negocio, y el que está convencido
de que salir del país les procurará un futuro
mejor. El segundo tipo, la minoría, logra el dinero
con aportación de toda la familia y es el más
fuerte del clan”. Por eso, si el viaje no da resultado,
el fracaso se multiplica en el país de origen.
CANARIAS ES EL FRONTÓN donde más espectacularmente
ha golpeado la inmigración últimamente. No son
raras fotografías como la del turista inglés
flotando en su colchoneta en Los Cristianos mientras pasa
un cayuco con 40 africanos a bordo. “Hubo meses, en
2001, en que se hablaba de la llegada de 40 personas y más
de 600 desaparecidos. Hoy logra llegar el 60% de los que salen”,
apunta Navarro. Según la UE, en los últimos
años han muerto más de 10.000 personas tratando
de alcanzar Canarias desde África. “Viví
situaciones espeluznantes. Como la identificación del
grupo de inmigrantes momificados que llegó al Caribe
en un barco a la deriva”.
DESPUÉS DEL ÉXITO de Europa, ¿paraíso
o espejismo?, Nimba quiso extender la experiencia a Malí
y Senegal. Volver a proyectar el documental para grabar las
reacciones de los espectadores, generar un debate, conocer
su predisposición a emigrar, sus motivaciones. Y hacer
con todo ello otro documental. La ONG pidió ayuda a
las autoridades españolas. Pero no sólo se la
“negaron”, sino que les “robaron la idea
con una copia burda”. El Gobierno español ideó
una serie de spots publicitarios “carísimos y
desafortunados”, según Chus Barrera, y los proyectaron
en Senegal. “Usaron vivos para hacerlos pasar por muertos,
algo prohibido por el islam… ¡Un desastre!”,
dice Fernández.
Nimba consiguió 20.000 euros del Gobierno canario y
realizó en 2006 una serie de proyecciones en países
africanos que se convirtieron en el documental Djiarama (Bienvenidos).
Cuentan con la colaboración desinteresada de El Deseo,
la productora de los Almodóvar, y de Antonio Carmona,
que les compuso la música. “Usé sólo
una guitarra que señala el lugar donde está
la verdad: la pantalla”, dice el compositor. Es un trabajo
emocional. Sentí que tenía que aportar mi granito
de arena”.
“Para Djiarama hicimos siete proyecciones en lugares
pequeños”, explica Chus Barrera. “Una vez
que proyectamos Europa, ¿paraíso o espejismo?
ante 20.000 espectadores en un estadio hubo tumultos cuando
una mujer reconoció a un hermano entre los muertos”.
Esta vez se optó por mostrar las imágenes en
hospitales, escuelas, centros cívicos, bares, asociaciones.
La proyección del Lycée Bonfi, ante chicos de
13 a 17 años, es la que más les impresionó.
La conclusión de Djiarama es contundente, dice Navarro:
“Los africanos no tienen ningún interés
en venir, en contra de lo que se piensa en Europa. Pero necesitan
medios. La solución es tan simple como darles la herramienta
y dejarles trabajar en su territorio. No trastos inútiles
como cuando un Gobierno envió quitanieves. Ni tampoco
dinero, porque nunca llega a su destino, y en el caso de que
lo hiciera, allí no serviría de nada. La solución
es más barata de lo que piensan los Gobiernos europeos
que se quejan de la inmigración”. Alicia Fernández
carga: “No sería la primera vez que el dinero
de ayuda acaba en una cuenta en Suiza”. Barrera apunta:
“Tampoco es recomendable contar con los diplomáticos,
porque suelen estar a sus asuntos. Hacen negocio con la emigración”.
Y Navarro dispara: “Muchos vienen a hacerse la foto”.
El desenlace de la trilogía que pretende culminar Nimba
está por ver. Barrera y Fernández quieren recuperar
el rastro de los inmigrantes que grabaron en 2003 para Europa,
¿paraíso o espejismo? Sólo han localizado
a dos. La historia de Dieli Touré es ilustrativa. La
cuenta Alicia Navarro: “Después de llegar a Canarias
y permanecer semanas entre el centro de retención y
tirado por la calle, a un político canario se le ocurrió
fletar aviones de madrugada y mandarlos a Madrid”. El
guineano llegó a la gran ciudad con los mismos recursos
(ninguno), pero aún más perdido. “Alguien
le dio unas señas que le obligaban a cruzar a pie la
M-30. Fue atropellado. Quedó tetrapléjico. Hoy
está en Las Palmas acogido por la ONG. Pendiente de
ser repatriado”. Su vuelta a Guinea quizá sea
lo único que evite que su vida se desvanezca a negro.
|
|
|
|