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Por
qué es mejor dar el dinero a las mujeres
10.06.08
Crean más riqueza y son más fiables que los
hombres - España se suma a la perspectiva de género
con más créditos para ellas en la ayuda al desarrollo
Ayudar más a la mujer da mejores resultados
y España se ha apuntado a esta doctrina con voluntad
de liderar la cooperación de género. Tres décadas
después, la intuición de Muhammad Yunus, el
hombre que decidió que el 95% de las beneficiarias
de su banco para pobres fueran mujeres, se ha convertido en
un principio universal que rige las políticas de ayuda
al desarrollo de organismos como la ONU o el Banco Mundial:
"Son mejores luchadoras contra la pobreza que los hombres",
asegura Yunus. El descubrimiento le valió un Premio
Nobel de la Paz (2006) y el poder decir 30 años después
que ha conseguido sacar de la pobreza a seis millones de personas.
"Son
las más pobres entre los pobres. Y están desesperadas
por cuidar adecuadamente a sus hijos. Ellos no están
al lado de sus hijos en tiempos de crisis. Ellas sí.
Tienen más razones para salir de la pobreza, los suyos",
asegura Muhammad Yunus.
Siete de cada 10 personas que tienen hambre en estos momentos
en el mundo son mujeres, según la ONU. Realizan más
de dos tercios del trabajo no remunerado, es decir, el equivalente
a 11 billones de dólares (7 billones de euros), según
el PNUD, pero sólo reciben el 10% de los ingresos y
poseen el 1% de los medios de producción. Son las más
afectadas por la pobreza y a la vez las que más posibilidades
tienen de combatirla, porque por encima de todo son gestoras
del hogar, las que cuidan del bienestar de los hijos, futuras
generaciones de pobres y analfabetos... o no.
Cuando Yunus puso en marcha en 1976, con sólo 27 dólares,
su idea del banco para pobres, observó que lo primero
que hacían las mujeres de Bangladesh cuando tenían
ingresos era recuperar a sus hijos de las casas de los ricos
donde los habían dejado trabajando a cambio de comida.
Lo segundo, enviarlos al colegio.
"La igualdad entre hombres y mujeres es un factor fundamental
para luchar de forma eficaz y sostenible contra la pobreza",
dice la Declaración de Objetivos del Milenio de la
ONU. España pretende abanderar ese nuevo enfoque de
la ayuda al desarrollo. La vicepresidenta, María Teresa
Fernández de la Vega, anunció en el tercer encuentro
hispano-africano de mujeres que España promoverá
la creación de un fondo de género en la ONU
para financiar políticas de igualdad. En esta legislatura,
el Gobierno ha aumentado un 400% la cooperación destinada
a mujeres y España es ya el tercer donante de microcréditos
del mundo por detrás del Banco Mundial y Alemania.
"Son siempre las más vulnerables entre los vulnerables.
Pero, además, son la palanca de cambio en la mayoría
de países porque su lucha es la lucha de los derechos
de todos. Son el motor del desarrollo porque de ellas depende
la alimentación y la educación de sus hijos.
No entendemos el desarrollo de un país sin igualdad
de oportunidades. Por eso nos comprometemos a terminar la
legislatura destinando el 15% de la ayuda al desarrollo a
mujeres. Ya somos el primer donante de Unifem [Fondo de Desarrollo
de las Naciones Unidas para la Mujer]", explica la secretaria
de Estado de Cooperación, Leire Pajín.
"En casi todas las culturas, las mujeres, especialmente
las pobres, son ciudadanos de segunda clase. Ése es
el poder del microcrédito: pone el poder, en forma
de dinero, directamente en las manos de las mujeres",
explica Sam Daley-Harris, director de un movimiento de microfinanciación
del que se han beneficiado 100 millones de familias pobres
de todo el mundo.
"Cuando el préstamo entra en una familia a través
de una mujer, los beneficios van directamente al bienestar
de toda la familia: los niños van al colegio, comen
mejor, el tejado está arreglado... Cuando se trata
de un hombre, hay demasiadas posibilidades de que acabe en
licor", añadió Daley- Harris. La misma
tesis mantiene Rosahneh Zafar, discípula de Yunus y
presidenta de la Fundación Kashf (milagro) de Bangladesh,
con 260.000 beneficiadas de microcréditos: "Si
una mujer gana un dólar, gasta el 70% en su familia.
Un hombre le dedica el 30%".
Zafar y Daley-Harris participaron la semana pasada en Madrid
en una conferencia internacional sobre microcréditos
organizada por Casa África y Casa Asia en el CaixaForum,
que ha reunido a los siete responsables de las entidades microfinancieras
más importantes del mundo. Entre los siete han sacado
de la pobreza a decenas de millones de personas, decenas de
millones de milagros.
"Un día, el marido de Perveen no pudo aguantar
la presión de ser incapaz de alimentar a su mujer y
a sus cuatro hijos y se suicidó. Perveen se dio cuenta
de que tenía dos opciones: aceptar la caridad de sus
vecinos y depender para siempre de los demás, o pedir
un préstamo y actuar. Escogió lo segundo. Nunca
había salido de casa. Ahora tiene un negocio con el
que viaja constantemente y sus hijos reciben una educación",
recuerda Zafar de una cliente.
Pero la fórmula se enfrenta al peor reto de su historia,
la subida del precio de los alimentos. "Si en cinco años
sacamos de la pobreza a 50 millones de personas a través
de microcréditos, ahora 25 millones van a volver a
ser pobres porque el precio de su materia prima se ha triplicado
y sus ingresos no", lamentó Zafar. Yunus tampoco
es optimista: "Es muy grave. Supone una presión
enorme sobre los prestatarios, porque sus ingresos aumentan
poco a poco, pero el precio de los alimentos sube muy rápido.
Y lo peor es que no es algo temporal".
España destina más del 62% de los préstamos
del Fondo de Concesión de Microcréditos a mujeres.
Muchas de ellas solas. "En Madagascar, por ejemplo, muchos
maridos se han ido y ellas están endeudadas por la
usura, que les cobra intereses del 100% o 200%. Con los microcréditos,
con pagos muy fraccionados y pequeños, pueden comprar
arroz y hacer pastelitos, venderlos, ir aumentando sus ingresos,
incorporar a los hijos a la microempresa y ahorrar",
explica Beatriz Morant, responsable del área de África,
Asia y Europa Oriental de la Agencia Española de Cooperación
Internacional para el Desarrollo (AECID). "En Marruecos
hemos invertido 45 millones de euros en microcréditos,
y las mujeres han generado más del doble con su actividad".
Al otro lado del teléfono, Nezha Ouardi, una de las
marroquíes beneficiadas, lo corrobora: "Me dieron
500 euros para montar un negocio de artesanía. Ahora
algunos de mis productos los vendo por 400. He podido ayudar
a mis seis hermanos".
"El índice de morosidad en las mujeres es prácticamente
inexistente porque la vida de sus hijos está en juego.
He visto a un grupo sacar adelante una población entera
montando un negocio de venta de champús", asegura
Pilar Gómez-Acebo, presidenta de honor de la Federación
de Mujeres Empresarias, implicada en proyectos de cooperación
de género.
La garantía de éxito, según Manuel Cadarso,
consejero técnico de Microcréditos de la AECID,
es que se trata de "una cadena de esfuerzos": "El
Gobierno español hace un esfuerzo destinando unos fondos
que en cualquier otro mercado obtendrían mayor rentabilidad.
Y la mujer que recibe el microcrédito hace un esfuerzo
mayor para sacar adelante su negocio y poder devolverlo".
Guadalupe Ruiz, de 40 años, nacida en Chiapas, nunca
pensó que ganaría más que su marido.
Hace un año ni siquiera trabajaba. Ella y su hija de
13 años malvivían con los 5.000 pesos (unos
300 euros) que él, chófer, ganaba al mes. "Una
amiga que había montado un negocio de venta de zapatos
me habló de los microcréditos. Empecé
con uno de 5.000 pesos y acaban de darme uno de 20.000 [1.250
euros]. He montado un pequeño negocio de venta de ropa.
He mejorado mi casa, pagado las deudas de un terrenito y acabo
de tener un bebé. ¡Nunca había tenido
ahorros!".
Unicreich, la entidad que concedió a Guadalupe el microcrédito,
gestiona un millón de euros de cooperación española
para microcréditos en Chiapas. El 85% de las beneficiadas
son mujeres. "Tienen muy bajo nivel cultural, el 10%
no saben leer ni escribir y muchas están solas porque
aquí hay mucha deserción familiar, por emigración
y sobre todo por problemas de violencia familiar, alcoholismo....",
explica Isabel Camacho, directora de la entidad.
En México, la Fundación Interamericana, financiada
por el Gobierno estadounidense, va a poner en marcha un proyecto
para ayudar a mujeres a las que la emigración de los
padres de sus hijos en busca de una vida mejor ha dejado a
merced de unas remesas no siempre puntuales. "Al principio
las reciben frecuentemente, pero luego empiezan a escasear.
Muchas veces sus maridos construyen una segunda familia en
el país de emigración. Nuestro proyecto quiere
ofrecerles apoyo psicológico y ayuda para que monten
microempresas y tengan sus propios ingresos", explica
Marcy Kelly, responsable para México de la fundación.
El microcrédito es, de las fórmulas de ayuda
de cooperación de género, probablemente la más
agradecida. Los resultados se ven a corto plazo y con muy
poco suele conseguirse mucho. La parte más difícil
y también la más difusa es lo que se ha bautizado
como "empoderamiento" de las mujeres. En el caso
de España, apoyando a asociaciones femeninas locales
como Las Dignas, en El Salvador, contra la violencia machista;
"asesorando al Gobierno peruano en la elaboración
de un plan de igualdad de oportunidades", explica Itziar
González, directora de la oficina técnica de
cooperación en Lima; o favoreciendo programas de salud
reproductiva y planificación familiar en África
y Centroamérica.
Este último apartado es clave. En los países
ricos la tasa de natalidad es de "reemplazo", es
decir, dos hijos. En los países más pobres asciende
a cinco o más, lo que produce una presión enorme
sobre los recursos alimenticios, impide la adecuada nutrición
y educación de los niños y, en definitiva, origina
una nueva generación aún más pobre. Jeffrey
D. Sachs, el economista que ha recorrido el mundo asesorando
economías en crisis, lo llama la "trampa demográfica".
La trampa que sume a los países pobres en una pobreza
cada vez más profunda.
Pero implantar estos programas no es fácil en según
qué países. "Este trabajo hay que hacerlo
desde la propia conciencia que las mujeres tienen de sus derechos
en cada país para que no sea una injerencia cultural",
explica Juana Bengoa, vocal de género de la Coordinadora
de ONG de Desarrollo. De la Vega se declaró horrorizada
tras posar con un hombre y sus tres esposas en Níger.
Pero el texto y propósito del encuentro, la Declaración
de Niamey, se firmó sin una sola palabra de condena
a la poligamia. |
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