Los
jóvenes que visten según sus costumbres étnicas
tienen menos problemas mentales
17.04.08
Adaptarse a otros estilos de vida puede generar estrés
en los adolescentes
¿Qué me pongo? La respuesta a esta
pregunta, tantas veces formulada por los jóvenes y
no tan jóvenes ante la puerta abierta del armario,
es más compleja y tiene consecuencias más profundas
de lo que se puede pensar en un primer momento. Una investigación
acaba de revelar que los adolescentes que llegan a otro país
pero siguen vistiendo según las tradiciones y la cultura
de su grupo étnico tienen menos trastornos mentales
que aquellos que se rebelan contra sus costumbres y optan
por otra indumentaria.
El
trabajo, publicado en 'Journal of Epidemiology Community Health',
se basa en las encuestas realizadas a 1.573 chicos, entre
11 y 14 años, nacidos en el Reino Unido y Bangladesh
que comparten colegios en la zona este de Londres. Un seguimiento
durante dos años mostró que aquellos bangladesíes
que llevaban las vestimentas tradicionales tenían menos
posibilidades de sufrir un trastorno mental que los compatriotas
que preferían mezclar la moda británica y la
de Bangladesh en su atuendo. Esto era especialmente evidente
en las niñas, no tanto en los varones.
Sin embargo, en el caso de los alumnos británicos,
la investigación indica que aquellos que mezclan prendas
de diversas culturas son los que gozan de mejor salud mental,
porque están bien integrados en su ambiente.
"Los adolescentes son especialmente vulnerables a padecer
problemas de salud mental. La integración es la opción
más sana para los jóvenes que viven en un ambiente
multicultural, pero adaptarse a nuevos estilos de vida y las
presiones de la familia y los amigos pueden hacer de una decisión
como elegir la ropa algo muy estresante", explica el
profesor K. Bhui, coordinador del estudio de la Universidad
Queen Mary de Londres. "Mantener la identidad cultural
a través de las prendas de vestir, sin que eso perjudique
la integración, puede ser importante para la salud
mental", conluye Bhui, que considera que se le ha prestado
muy poca atención a la identidad y a los problemas
de salud relacionados con la adaptación a la vida en
una región multicultural.
La amistad,
otro factor clave en la integración
Al
igual que hicieron con la ropa, los investigadores estudiaron
cómo influían las amistades en la mente de
los jóvenes. Según las respuestas, calificaron
a los participantes en cuatro grupos: tradicionales (aquellos
que eligen sólo vestidos y amistades de su propia
etnia), asimilados (los que optan por compañías
y trajes sólo de otro grupo), integrados (mezclan
prendas y amistades de ambas nacionalidades) y marginados
(no se decantan por su grupo pero tampoco por otros).
Encontraron que quienes elegían amistades 'integradas'
o 'tradicionales' tenían menos riesgo de sufrir algún
trastorno mental que los miembros de los otros grupos.
No obstante, los autores reconocen que su investigación,
el primer trabajo prospectivo que analiza el tema, tiene
limitaciones y se necesitan más estudios para poder
extrapolar estos datos a los jóvenes de otras culturas.
Según el trabajo, la ropa influye en las percepciones
que tienen los otros. El reciente interés en la vestimenta
de los musulmanes que viven en Europa como un signo de la
identidad religiosa y el debate que ha generado esta cuestión
así lo pone de manifiesto.
Mucho se ha hablado sobre el valor del multiculturalismo
y las políticas adecuadas para la integración
de los inmigrantes. Por ejemplo, en algunos países
como Francia, se ha puesto coto a la libertad individual
de elegir la propia indumentaria y, para facilitar la integración,
no se permite llevar en los colegios vestidos típicos
musulmanes. Sin embargo, no está claro si estas medidas
pasarán factura a largo plazo o, por el contrario,
evitarán trastornos en los más jóvenes
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