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Un
bañador femenino acorde con el Islam revoluciona las
piscinas de Indonesia
15.04.08
Un bañador femenino de cuerpo completo está
revolucionando las playas y piscinas de Indonesia, ya que
además de cumplir con el Islam, se preocupa por la
moda, utiliza materiales de prendas deportivas y protege contra
los rayos del sol.
"Mi mujer estaba cansada de cuidar del bolso de playa,
las gafas de sol y el teléfono móvil cuando
los niños y yo íbamos al agua", explica
a Efe Rony Oktavianto, dueño de la única empresa
indonesia que comercializa estos bañadores de cuerpo
completo.
"Ella también quería jugar", indica,
pero "mi mujer lleva velo, como obliga el Islam, y para
ella era muy complicado darse un baño".
"Por eso, un amigo y yo comenzamos a trabajar en el desarrollo
de estos bañadores", recuerda Rony Oktavianto.
El resultado son los bañadores "Samira",
unos buzos negros de lycra que cubren el cuerpo de las mujeres
desde la cabeza, a modo de un "yihab" o velo, hasta
las muñecas y los tobillos, y al que se le superpone
un vestido de colores vivos similar a un holgado "cheongsam
chino", de cuello alto y manga larga.
Por el precio de 250.000 rupias, el equivalente a unos 27
dólares o 18 euros, se puede elegir entre una amplia
gama de tallas, colores y estampados.
El proyecto inicial ni siquiera tenía un carácter
comercial, tan sólo buscaba una forma de que las mujeres
de los dos empresarios pudieran bañarse con sus hijos,
pero en los últimos tiempos las ventas se han disparado.
En la actualidad venden entre 150 y 200 bañadores "Samira"
al mes, entre las unidades que se despachan directamente en
la tienda de Yakarta, la capital, y las que se comercializan
a través de internet y se envían a todo el mundo
musulmán, de Marruecos a Malasia.
El mercado potencial de esta prenda es enorme, ya que Indonesia
es el país de mayoría musulmana más grande
del mundo -con más de 200 millones de fieles, la mitad
mujeres- y donde por tradición y clima es muy habitual
que las familias acudan a piscinas públicas de las
grandes ciudades.
Además, se calcula que en todo el mundo hay alrededor
de 650 millones de mujeres musulmanas y, por el momento, tan
sólo una decena de empresas, la mayoría de Malasia
y Singapur, están explotando esta jugosa beta mercantil.
El interés en Indonesia es creciente, según
las mujeres de los dos empresarios, que aseguran que cada
vez que se ponen alguno de sus "Samira" y acuden
a una piscina pública, alguien se acerca para preguntarles
por el bañador.
Se trata en su mayoría de madres, ya que no hay restricción
alguna para la indumentaria masculina.
Las dos mujeres de los empresarios, que también trabajan
en la tienda, están convencidas de que muchas indonesias
desean cumplir con los preceptos del Islam, pero que también
quieren disfrutar del agua, como habían hecho ellas
hasta que alcanzaron la pubertad y comenzaron a cubrirse como
indican los textos sagrados musulmanes.
Además, "mucha gente se siente más a gusto
llevando un bañador de cuerpo completo que exhibiendo
su cuerpo", esgrime Oktavianto entre las razones del
éxito de la prenda.
Hasta ahora, muchas mujeres en Indonesia habían recurrido
a camisetas de algodón para darse un chapuzón,
pero resultaban muy incómodas al empaparse, se estropeaban
rápidamente con el cloro y las piscinas acabaron prohibiéndolas
porque soltaban fibras que atascaban los filtros de limpieza.
Otro punto a favor de los "Samira" es, según
sus diseñadores, que acaba con todas las preocupación
sobre el riesgo de quemaduras por exponerse a la luz solar.
"En la actualidad el tema del cambio climático
es una cuestión candente y los rayos ultravioleta pueden
afectar a la piel", argumenta Rony Oktavianto, "así
que cualquier mujer que se preocupe por su salud puede utilizarlo". |
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